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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 462

Gisela pensaba, medio perdida en sus recuerdos, que si la Gisela de su vida pasada pudiera ver hasta dónde había llegado, seguramente estaría más que feliz.

Si su hija de la vida pasada siguiera con vida, con los recursos que ahora tenía jamás dejaría que le faltara nada. Haría que su única hija creciera rodeada de seguridad y abundancia, heredaría todo lo suyo y nunca más tendría que sufrir por hambre o desnutrición, ni mucho menos pasar por la vergüenza de no poder comprar leche en polvo.

Mientras divagaba en sus pensamientos, alguien tocó la puerta de la oficina.

—Adelante.

Gisela se recompuso, guardó el dolor y la confusión en lo más hondo y se sentó derecha en la silla de su escritorio.

Blanca entró con paso seguro, vestida con su típico traje sastre y falda. Su presencia imponía calma, y su voz era tan serena como siempre.

—Señorita Gisela, acaban de responder los de Pixel Dynamics.

—Dime.

—El señor Saldaña de Pixel Dynamics dice que no puede decidir sobre ese asunto. Hay que hablar con Consorcio del Pacífico, específicamente con el señor Nelson. Según él, ya buscó varias veces al señor Nelson, pero siempre está ocupado y no ha tenido tiempo...

Desde que inició su empresa, Gisela había escuchado todo tipo de historias sobre Nelson en boca de la gente del sector.

Decían que Nelson y Romina habían tenido un hijo, que cuando ella estaba en primer año de universidad celebraron una boda impresionante en Puerto Neblina, tan lujosa que todos los presentes la recordaban con asombro y hasta envidia. Decían que la relación de Nelson y Romina era ejemplar, que eran la pareja perfecta, que Nelson había expandido sus negocios por todo el mundo, que nadie podía detenerlo. Que hasta fundó una asociación benéfica a nombre de Romina y su hijo, y que había organizado un concurso de piano gigantesco solo para hacer feliz a Romina...

Durante todos esos años, Gisela nunca le prestó demasiada atención a esos rumores, ni se permitió pensar demasiado en ellos. Evitó a toda costa cruzarse con Nelson, incluso cuando su empresa necesitó inversión y no encontró quién la ayudara, jamás consideró ir con él.

Ella y Nelson, y Romina, eran como líneas paralelas: compartían industria pero nunca se cruzaban.

Ahora que lo pensaba, hacía mucho tiempo que ni siquiera recordaba a Nelson, ni escuchaba su nombre.

Justo en los últimos días, Gisela había estado preocupada por conseguir un recurso clave para el nuevo videojuego que su empresa estaba desarrollando: los derechos de Coneja Rosita.

Coneja Rosita era el personaje más popular del momento. Si Gisela quería los derechos, tenía que negociarlos con Pixel Dynamics. El señor Saldaña, gerente general de la empresa, le había prometido personalmente que haría todo lo posible para cerrar el trato.

No era un asunto que le quitara el sueño, así que lo dejó en manos de su equipo.

Por eso, escuchar ahora el nombre de Nelson y su empresa la dejó unos instantes en shock. Luego, recuperó la calma y preguntó con voz firme:

—¿Qué pasó exactamente?

Por lo que ella sabía, los derechos de Coneja Rosita estaban bajo el control de Pixel Dynamics y el señor Saldaña. ¿Por qué ahora tenía algo que ver Nelson?

Blanca se mordió el labio antes de contestar:

—El señor Saldaña dice que se le olvidó que los derechos del juego de Coneja Rosita ya no le pertenecen. Hace unos años, cuando tuvieron problemas financieros, vendieron parte de sus activos, entre ellos los derechos del juego.

—¿Se los vendieron a Consorcio del Pacífico?

Capítulo 462 1

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