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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 87

—Romina…

Escuchar ese llamado hizo que el corazón de Romina diera un brinco de alegría.

Era la primera vez que Arturo la llamaba de esa forma tan cercana.

Sintió el pecho arder de emoción; eso debía significar que por fin la aceptaba.

Arturo le lanzó una mirada dura a Nelson.

—Esto es culpa de Nelson. Todavía no se ha decidido nada y ya pasó esto.

Romina se apresuró a intervenir.

—No lo culpe, esto también fue decisión mía.

Al oír que lo defendía, Arturo se mostró aún más complacido.

—No tienes que justificarlo. Ya sé bien cómo es este muchacho.

Hizo una pausa, mirando a Romina con seriedad.

—Ya que llevas en el vientre un hijo de la familia Tovar, hay cosas que tenemos que empezar a formalizar. De cualquier forma, la familia Tovar nunca va a darte la espalda. Todo lo que te corresponde, te lo voy a dar.

—Esto fue una falta de previsión por parte de Nelson, así que vamos a compensarte. Vamos a contratar a un nutriólogo para que te ayude a cuidar tu salud. Estos días quédate tranquila aquí en la casa, que de lo demás se encargará Nelson. Tú solo preocúpate por tener al bebé.

—Y, a mi parecer, el dieciocho del próximo mes es una fecha excelente. Así que apúrense y vayan arreglando lo del registro civil.

Las palabras de Arturo le apretaron la garganta a Romina y, sin darse cuenta, apretó las manos con fuerza.

Miró a Nelson buscando apoyo.

—Nelson…

Él le respondió con una mirada que la tranquilizó, su voz sonó profunda y firme.

—Hazle caso al abuelo.

En ese instante, los ojos de Romina se llenaron de lágrimas y sintió un nudo en la nariz.

Jamás imaginó que aquello que tanto ansiaba y deseaba, ese sueño por el que llevaba tanto tiempo esperando, se le entregaría tan fácilmente.

Había conseguido lo que parecía imposible.

Arturo soltó una risa cálida, su gesto era amable.

—No tienes por qué llorar. Te esperan muchas bendiciones. La familia Tovar nunca deja desamparada a ninguna mujer que entra a la familia.

Romina se secó las lágrimas y asintió con fuerza.

Quién diría que ese hijo sin origen claro se convertiría en la llave que la llevó a formar parte de la familia Tovar.

Aquello que tanto había deseado y nunca pudo obtener, ahora lo tenía gracias a ese bebé.

La sonrisa no se le podía borrar.

Pero poco a poco, se fue apagando.

Sabía perfectamente la verdad sobre ese bebé.

No era hijo de Nelson.

No era hijo de la familia Tovar.

Su entrada a la familia Tovar dependía de que todos creyeran que ese niño era un descendiente más de ellos.

Si Arturo llegaba a descubrir la verdad—que ese bebé no era de la familia Tovar…

Tan solo imaginarlo hizo que Romina temblara, un escalofrío recorriéndole el cuerpo y el miedo apoderándose de su corazón.

No podía permitir que Arturo supiera que ese bebé no era de la familia Tovar.

¡Jamás!

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