Entrar Via

Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1419

Samanta soltó una risa fría.

—Si no fuera por mí, ni tú ni tu madre habrían llegado a viejas. ¿Así es como la familia Ruiz trata a quien les salvó la vida?

—Samanta, los beneficios que sacaste superan por mucho lo que diste, así que no vengas con tonterías. Además, nunca te he cobrado el hecho de que te acercaras a mi familia con malas intenciones hace años —dijo Adriana con cara de pocos amigos.

—¿No fuiste tú la que arruinó mi presentación? Si caí tan bajo, fue gracias a ti, señorita Adriana —los ojos de Samanta destilaban coraje.

—¿Acaso hice mal en denunciarte? Para mí, los artistas son sagrados y tú no estás a la altura —insultó Adriana con acidez.

Samanta apretó los dientes de la rabia.

—Si no hubieras nacido en cuna de oro, con ese cerebro que tienes, dudo que pudieras siquiera mantenerte a ti misma. ¿Y todavía tienes cara para criticar a otros?

—¿Y qué quieres que haga? Nací con suerte. Eso es algo que tú nunca vas a tener, por más que te mueras de envidia —Adriana alzó una ceja, triunfante.

En el arte de hacer enojar a la gente, ella era experta.

Samanta sintió que el pecho se le agitaba de la ira y sonrió con desprecio.

—¿Y de qué te sirve tu suerte? ¿Acaso Jacobo te voltea a ver? Para él, no vales ni un solo cabello de Micaela.

Adriana la miró con frialdad.

—¿Crees que sigo siendo tan tonta? ¿Que no veo tu veneno? Si quieres enemistarme con Micaela, ahórrate el esfuerzo.

Al mencionar eso, a Adriana le hirvió la sangre.

—¿Te atreves a decir que querías a Pilar sinceramente? Solo te acercabas a ella para molestar a Micaela. Le enseñabas piano y le comprabas regalos solo para que Micaela malinterpretara las cosas. ¿Creíste que me tragaría el cuento de que eres buena gente?

Samanta dejó de fingir. Sus ojos brillaron con pura maldad.

—¡Pues sí! Me acerqué a Pilar a propósito. Verla es como ver a Micaela, me da asco. Fingí quererla y jugué con ella solo para quedar bien con tu hermano. Si no fuera por él, ni siquiera la voltearía a ver, mucho menos soportaría a la hija de la mujer que más odio.

La voz de Samanta era aguda y cruel. Detrás de la columna, Pilar abrió los ojos como platos. ¿La señorita Samanta la odiaba tanto? ¿Y también odiaba a su mamá?

Pilar recordó todas las veces que Samanta le había comprado muñecas, dulces y vestidos bonitos. Ella creía que la quería de verdad. ¿Entonces todo era mentira?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Divorciada: Su Revolución Científica