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Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1433

El fin de semana pasó volando. Llegó el lunes y Micaela llevaba dos días sin recibir mensajes de Gaspar. Ella no preguntó y él no escribió.

Por la tarde, el director de la empresa de remodelación fue al laboratorio para revisar con ella los planos de la villa. Micaela no era muy exigente; eligió unas marcas específicas para los sofás y el baño, y después de casi dos horas de charla, dejó todo en manos de la empresa. La meta era mudarse antes del primero de septiembre.

En la noche, Adriana le llamó para decirle que Pilar quería dormir en la mansión Ruiz. Micaela aceptó.

Mientras trabajaba, Sofía le subió un tazón de chía. A las diez y media, Micaela se bañó y se metió a la cama. Normalmente leía revistas académicas, pero esa noche estaba distraída.

Al final, tomó el celular y abrió el chat de WhatsApp de Gaspar. Le escribió:

[¿Cómo va el trabajo?]

Después de enviarlo, tomó una revista e intentó concentrarse. Pero sus ojos pasaban por las letras sin leer nada; su atención estaba en el celular sobre la cobija.

Pasaron unos cinco minutos cuando la pantalla se iluminó. Era la respuesta de Gaspar. No era texto, sino una foto.

La imagen estaba algo borrosa. Se veía el salón VIP de un aeropuerto y, a través del ventanal, un avión en la pista. Debajo de la foto venía un mensaje:

[En el aeropuerto, listo para regresar. ¿Ya se durmió Pilar?]

La angustia que Micaela había cargado por cinco días desapareció de golpe. Si regresaba, significaba que las cosas estaban mejor.

[¿Ya se arregló todo?] preguntó ella.

[Resolví algunas cosas, otras las veré desde allá] contestó él.

[Bueno, hablamos cuando llegues.] envió Micaela para cerrar la plática.

[¿Y Pilar? ¿Está contigo?] insistió Gaspar.

Micaela respondió:

[Se quedó a dormir en la mansión.]

[¿Y vas a poder dormir sola?] preguntó él de repente.

Micaela frunció el ceño y escribió:

—Ya me voy a dormir. Bye.

Justo cuando iba a colgar, él dijo su nombre completo:

—Micaela.

Ella se detuvo.

—¿Mande?

—En estos cinco días... ¿me extrañaste? —preguntó él con un tono bajo, probando terreno.

Micaela contuvo la respiración. Quiso decir algo, pero al final solo soltó:

—Bye.

***

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