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Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1541

Micaela desvió la cara y se hizo la fuerte:

—No.

Pero Gaspar insistió:

—¿Te preocupaste por mí?

Su mirada era seria, pero con un toque de afecto profundo.

Micaela respiró hondo, volteó y le lanzó una mirada de fastidio, aunque no estaba enojada, solo exasperada por ese comportamiento infantil.

Un hombre de treinta años jugando juegos de adolescentes.

Gaspar se echó a reír, una risa franca y alegre, y se dirigió hacia los ingenieros.

—Sr. Ruiz, ¿qué le pareció la experiencia? —preguntó impaciente el ingeniero en jefe.

Gaspar borró la sonrisa y recuperó su actitud profesional para comentar sobre la prueba de manejo.

Micaela escuchaba a un lado. Aunque no sabía de coches, podía sentir el entusiasmo de aquel grupo de hombres y su acalorada discusión sobre los detalles técnicos.

Eran casi las once y media. Leónidas invitó a los ingenieros a comer, mientras que Gaspar se acercó a Micaela.

—Vámonos, reservé un restaurante.

Una camioneta ejecutiva se detuvo en la entrada. Al subir, Gaspar se aflojó la corbata por costumbre y se recargó en el asiento, dejando ver un rastro de cansancio en el entrecejo.

La conducción extrema no solo agotaba el cuerpo, sino también la mente.

Micaela lo miró de reojo, pensando en lo agresivo y audaz que se había visto en la pista, y una idea le vino a la mente.

¿Será que para los hombres esa locura ocasional es una forma de liberar presión?

El almuerzo que Gaspar organizó le resultaba familiar a Micaela; era el mismo restaurante privado al que había ido con Anselmo la última vez.

Tenía un aire histórico y solemne. El patio contaba con quioscos y fuentes, rodeado de vegetación. Micaela siguió a Gaspar hasta un reservado privado.

Gaspar le pasó el menú a Micaela.

Capítulo 1541 1

Capítulo 1541 2

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