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Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1593

Su mirada, cargada de una coquetería habitual, se posó en el apuesto médico de bata blanca.

En otros tiempos, su encanto habría sido suficiente para que cualquier hombre no pudiera apartar la vista de ella al primer instante.

Claro, con la excepción de Gaspar.

Sin embargo, esta vez fue diferente a lo que esperaba.

El médico miraba concentrado su celular. Al sentir que alguien entraba, apenas giró la cabeza, su mirada barrió a Samanta y volvió de inmediato a la pantalla.

Cuando Samanta se paró a su lado, él pareció percibir un olor extraño, pues frunció ligeramente el ceño.

Ese gesto hizo que la cara de Samanta ardiera al instante, quedándose rígida como si la hubieran quemado.

De inmediato se dio cuenta de que, por las prisas, no se había puesto perfume. El médico había percibido el leve mal olor que emanaba de su cuerpo debido a su enfermedad.

Ella misma solía notarlo, un olor dulzón y rancio que le resultaba insoportable, y más aún en un espacio cerrado como ese; sin duda, el médico, con su olfato agudo, lo había notado.

Muy pronto, el médico se bajó en el siguiente piso. Samanta sintió como si le hubieran marcado la cara con un hierro al rojo vivo; su autoestima estaba destrozada.

Sintió que el médico se había bajado antes de tiempo a propósito, incapaz de soportar compartir el espacio con ella.

Esa acción era más humillante que cualquier insulto verbal o mirada de desprecio.

Samanta se quedó petrificada en su lugar. Al llegar a la planta baja, salió casi huyendo.

Entró en un baño de la planta baja y se miró al espejo: estaba pálida, sin color, con los ojos hundidos en ojeras oscuras y la piel carente de su antigua suavidad y brillo.

¿En qué momento la diosa del piano, la que era el centro de todas las miradas, había caído tan bajo?

Antes, ella era el foco de atención en la alta sociedad, el objeto de deseo de los hombres, el amor verdadero por el que hombres como Lionel Cáceres perdían la cabeza, la diosa en el corazón de sus fans.

Pero ahora ya no era la radiante Samanta. A los ojos de los demás, era solo una mujer demacrada, vestida de forma común y corriente, que emanaba un aire de enfermedad y decadencia.

En ese momento sonó su celular. Lo revisó y un mensaje le heló aún más el corazón.

Era la respuesta de su mánager, Noelia, a un mensaje que le había enviado hacía unos días.

[No habrá ninguna colaboración entre nosotras en el futuro. ¡Ni lo sueñes!]

Samanta se mordió el labio con fuerza. Hace unos días le había enviado una carta de disculpa de quinientas palabras, reconociendo sus errores pasados y mencionando su antigua amistad, pensando que Noelia tendría en cuenta los viejos tiempos y le daría una oportunidad.

Capítulo 1593 1

Capítulo 1593 2

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