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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 1016

Regina señaló la foto sobre el escritorio, esa donde aparecía bajo el árbol de flores rosas, y preguntó en voz baja.

—¿Hace mucho de eso, verdad?

—Ya tiene rato —contestó Demian—. Recuerdo que justo vi salir a mi papá, y en ese momento te vi parada ahí.

—Estabas bajo las flores de ese árbol, y aun así te veías mucho mejor que las flores mismas. Me quedé viéndote un rato, ni cuenta te diste de que estaba ahí… y entonces tomé esa foto.

Demian bajó la voz, casi como si compartiera un secreto.

—En ese momento, me pregunté cómo podía existir alguien tan increíble en este mundo.

Se detuvo un instante, y luego añadió, con una especie de melancolía:

—Pero esa chica tan linda no era para mí.

—¿Así que me tomaste la foto a escondidas? —Regina alzó la mirada, sorprendida—. ¿Por qué nunca me la mostraste?

Demian dudó, buscó sus ojos y respondió con sinceridad:

—Mira… en ese entonces tú eras la novia de Jacobo, y yo… yo solo era el tío joven, ¿no? No quedaba bien que anduviera tomando tus fotos.

Regina se quedó callada. Tenía sentido lo que decía.

Pensó en levantarse de la silla del escritorio, pero Demian la detuvo con una sonrisa:

—No te pares, si quieres puedes seguir sentada.

Se giró y fue por otra silla, trayéndola junto a ella. Luego se sentó frente a su escritorio y se puso a trabajar, dejando que Regina estuviera a su lado.

—Regi, dame unos minutos, en cuanto termine nos vamos a comer algo, ¿va? —le dijo alzando la vista—. Si te aburres, puedes revisar el celular.

Parecía que la estaba consintiendo como a una niña. Regina solo asintió y se quedó observándolo.

La verdad, Demian siempre había sido así de atento, de detallista. Siempre tan suave, tan considerado, siempre dándole lo mejor. Sabía cómo cuidar a las personas, y también cómo cuidar sus sentimientos.

Qué lástima, pensó Regina, que no sabía hasta cuándo iban a estar así. Desde el principio, cuando se casaron, ella había dejado claro que si él quería terminar lo podían hacer en cualquier momento, que solo le estaba pidiendo un favor.

Pero con el paso del tiempo, uno se acostumbra. Se acostumbra a tener a alguien así cerca, a la forma en que la trataba Demian, a ese cariño a veces silencioso. Y ahora, ella ya no quería perderlo.

Pero también sabía que la vida tenía sus reglas, que siempre está primero quien llegó antes. Sabía que en el corazón de Demian había alguien más, esa persona especial que uno nunca logra igualar. Y que por más que quisiera, jamás podría competir con ese recuerdo.

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