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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 1032

Regina se tomó un rato en su habitación para acomodar algunas cosas y arreglarse un poco. Solo hasta que ya estaba por anochecer, se animó a mandar un mensaje en el grupo, invitando a todos a cenar juntos.

Apenas salió de su cuarto, vio que Pablo también estaba saliendo del cuarto de al lado.

Regina lo miró con sorpresa y, medio en broma, le soltó:

—¿A poco ya sabías que iba a salir a cenar?

Apenas y le había avisado, pero Pablo ya estaba ahí, como si hubiera adivinado que ella iba a salir justo en ese momento a cenar con el resto.

—Vi la hora y pensé que ya era buen momento para bajar a ver si necesitaba algo —le contestó Pablo, rascándose la cabeza, con una sonrisa apenada—. No vaya a pensar que la estoy espiando, señora.

—No lo pensé, tranquilo. Solo que me dio curiosidad que salieras justo ahora. Además, si me necesitas, mándame mensaje, ¿no? Me da cosa que tengas que estar pendiente así.

—No quería molestarla, por eso no le escribí. Pero cada rato me asomaba, por si se le ofrecía algo.

—No hace falta que te preocupes tanto. Si voy a salir, te aviso —comentó Regina, con un dejo de cansancio en la voz, pero también con una sonrisa amable.

Pablo soltó una risilla y asintió:

—Bueno, entonces quedo pendiente de su mensaje, señora Regina.

—La verdad, el que se está llevando la chamba pesada eres tú, siguiéndome a todos lados —respondió Regina, devolviéndole la sonrisa.

Pablo agitó las manos negando:

—Nada de eso, es mi trabajo. Yo estoy aquí para protegerla, y además el señor Morillo me paga por eso.

Regina asintió, agradecida. No dijo nada más y se encaminó rumbo al lobby, con Pablo siguiéndola unos pasos atrás.

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