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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 1059

El carro avanzaba por el camino, y nadie supo cuánto tiempo había pasado hasta que finalmente se detuvo frente a una pequeña casa con patio.

Durante todo el trayecto, Isabella y Óscar casi no cruzaron palabra. El silencio hacía que el tiempo pareciera eterno, como si cada minuto se arrastrara con desgano.

Ambos bajaron del carro juntos. Isabella quedó inmóvil al ver la casa. Hacía tanto, tanto tiempo que no venía aquí, pero ese lugar seguía vivo en su memoria. Recordaba perfectamente cómo había conocido a Óscar, recordaba cada detalle como si todo hubiera sucedido ayer.

—¿Todavía te acuerdas de este lugar? —Óscar la miró, con la voz cargada de recuerdos.

—Jamás podría olvidarlo. —Isabella se acercó al portón, pasó la mano sobre la madera algo desgastada, sintiendo las marcas del tiempo bajo sus dedos.

No podía creerlo. Después de tantos años, la casa seguía casi igual, apenas un poco más vieja, pero el ambiente seguía siendo el mismo de siempre.

—¿Has estado mandando a alguien a cuidar la casa? —preguntó Isabella, sorprendida al mirar a su alrededor.

No era lo que esperaba. Estaban en las afueras del pueblo, y normalmente, una casa sin gente se deteriora rápido. Sin embargo, aquí no había ni rastro de maleza, ni el mínimo signo de abandono.

Óscar abrió la puerta del patio. Por dentro, el lugar estaba igual de limpio. Ni una mala hierba; al contrario, todo estaba impecable. Y la cantidad de flores que había era impresionante.

Las bugambilias y las rosas trepaban por las paredes, colmando de color el entorno. Rojas, rosas, moradas, florecían a más no poder, llenando el aire con su fragancia dulce.

—Mira nada más, todas las flores están en su mejor momento —comentó Isabella, entrando tras Óscar y admirando la explosión de colores.

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