La mirada de Regina se posó sobre Aitana, quién se puso pálida al instante. ¿Podría aclarar aquellos rumores de antaño? ¡Imposible! ¿Qué pruebas tenía? ¿Cómo podría demostrar esos deslices?
Habían pasado tantos años que seguramente no tenía ninguna evidencia, ni forma de probar nada.
"Recuerdo que lo que más se decía en aquel entonces era que me habían expulsado de la escuela, ¿no? Que hice muchas cosas malas y por eso me echaron, ¿verdad? Quiero aclarar que no me expulsaron de la escuela ni me retiré por mi cuenta. En ese entonces, me cambiaron de escuela."
Regina sonrió levemente, "¿No recuerdan que desaparecí por un tiempo? Me fui al extranjero y estudié en una de las universidades más prestigiosas del mundo."
Al escuchar eso, Camilo frunció el ceño. "Regina, ¿podrías ser un poco más realista al hablar? Es cierto que te fuiste al extranjero, pero te echaron de la escuela, ¿no es así? No te fuiste a estudiar, sino a trabajar. ¿Cómo ibas a ir a la universidad si ni siquiera terminaste la preparatoria? ¡Y encima dices que a una de las mejores del mundo! ¿Quién te va a creer esa mentira?"
"Por un momento hasta yo me lo creí, pensé que realmente habías ido a una universidad de renombre mundial."
"Si su propio hermano la desmiente, ¿qué más puede decir ella?"
"Qué risa, es demasiado absurdo."
"Regina, ¿tienes alguna prueba de que estudiaste en alguna universidad?"
"¿Dónde está tu diploma?"
Todos la miraban, mientras una risa se extendía por la audiencia.
Molesta, Oriana quería decir que podía probarlo. Sin embargo, Regina tocó su teléfono móvil unas cuantas veces y de repente, comenzaron a aparecer unas fotos en la pantalla.
Eran fotos de ella en aquella universidad; con algunos compañeros, en clases, concentrada en experimentos… las imágenes pasaban una tras otra.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Ángel Guardián a Mi Lado