"¡Por fin llegamos!"
Alan bajó del auto junto con Regina y estiró los brazos con fuerza. "¡Estoy muerto de cansancio!"
"¿Y tu hermano?" Regina también descendió y movió un poco el cuerpo para relajarse.
A pesar de que el jet privado en el que habían viajado era bastante cómodo, estar sentada tanto tiempo terminó siendo agotador.
"Probablemente ya esté descansando," respondió Alan. "¿Qué te parece si dormimos primero y mañana lo vemos?"
"Ni siquiera me has contado exactamente qué es lo que le pasa," dijo Regina, mirándolo con curiosidad. "Si su situación es grave, debería revisarlo cuanto antes. Si no lo es, entonces podemos esperar hasta mañana."
"No es nada demasiado serio, pero ya sabes que tiene esos problemas desde siempre. Cuando me salvó, quedó con secuelas y la herida le sigue doliendo de vez en cuando.
Hace poco empecé a sospechar que también pudo haber sido envenenado con algo de acción lenta, porque últimamente, su rostro se ve muy pálido," continuó Alan con el ceño fruncido. "Y su temperamento ha cambiado. Antes nunca se enojaba conmigo, pero ahora parece más irritable."
Al decir eso, bajó la mirada con expresión desanimada. Alan adoraba a su hermano mayor, pero sentía que la actitud de éste hacia él, ya no era la misma, y esa idea le resultaba insoportable. No quería creer que su hermano, quien siempre lo protegía y cuidaba, pudiera haber cambiado, así que la única explicación que encontraba era que algo andaba mal con su salud.
"¿Está irritable?" Regina lo miró con atención. "¿Pero nada más? ¿Seguro que no ha sufrido algún tipo de impacto psicológico?"
Alan negó con la cabeza. "No, Elián no es alguien que se deje afectar fácilmente. ¡No es una persona débil!"

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