Lola y Jacobo tenían una expresión de total incredulidad en sus rostros. Feliciano y los demás no podían creer lo que veían: el collar alrededor del cuello de Regina era impresionante. ¿Cómo iban a imaginar que Demian sería tan generoso? ¿Acaso lo de ellos era en serio?
A pesar de haber escuchado que ambos se habían casado y que Regina ya vivía en Villa Morillo, ¿cómo podría ser posible que Demian realmente estuviera con ella? ¿Acaso no le sobraban mujeres? ¿Qué tenía Regina para merecerlo?
El rostro de Aitana se tornó aún más agrio, casi como si hubiera comido algo desagradable. ¿Cómo era posible que Demian realmente le hubiera regalado ese collar?
¿Cómo podría gustarle Regina a Demian?
La reputación de Regina siempre había sido cuestionable, algo que la familia Báez seguramente sabría, dado que muchos de los rumores malintencionados habían sido esparcidos por ella misma. Por eso mismo Lola no podía ver a Regina con buenos ojos. ¿Pero cómo fue posible que Demian le regalara algo tan valioso? ¿Se había vuelto loco?
O, ¿acaso Regina tenía algo comprometedor sobre él? ¿Sería posible que Regina supiera algún secreto de Demian?
De lo contrario, ¿por qué él le regalaría un presente tan costoso y, además, se casaría con ella?
Imposible, eso no podía ser un regalo de Demian. Con esos pensamiento, Aitana rápidamente encontró la explicación más lógica.
Miró a Regina y con un tono serio advirtió, "Hermana, ¿es que tienes algo con qué chantajear a Demian? Debes saber que él no es un hombre cualquiera; es implacable en sus acciones. Si tienes algo contra él, quizás ahora lo tengas bajo tu control, pero te estás poniendo en peligro. Creo que deberías pedirle perdón a Demian y aclarar las cosas."

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