"¿Boris todavía necesita que lo cuides?" Regina miró a Aitana con evidente duda.
Luego, giró la cabeza hacia Boris y le preguntó: "Boris, ¿hay algo en lo que necesites ayuda? ¿Por qué no me lo dijiste? Voy a quedarme aquí estos días, así que si necesitas algo, dímelo. Después de todo, soy tu hermana y es mi deber cuidarte."
Su rostro reflejaba una sinceridad absoluta, tanto que a Boris le resultó difícil rechazarla.
Cuando Aitana escuchó a Regina decir que se quedaría a vivir allí, ya no pudo contenerse. Abrió los ojos de par en par y completamente incrédula, la miró fijamente.
"¡Regina, ¿qué dijiste?! ¿Por qué te vas a quedar aquí?"
Su reacción fue tan exaltada que todos en la sala la observaron con extrañeza, nadie entendió por qué reaccionó así.
Regina alzó la mirada para ver a Aitana y preguntó, con un tono aparentemente inocente: "¿No me das la bienvenida? ¿Por qué reaccionas tan mal?"
Luego, desvió la mirada hacia los demás en la habitación. "¿Ustedes tampoco me darán la bienvenida?"
Bajó la cabeza y murmuró en voz baja: "Bueno, entonces olvídenlo. No debí volver, tampoco debí quedarme aquí. Después de todo, este ya no es mi hogar."
"No, ¡no es eso!"
"Te preparamos una habitación precisamente para que te quedaras. Si quieres quedarte, hazlo. Demian también puede venir si quiere, es tu esposo, así que es lo mismo."

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