"Si no fuera por Regi, no habríamos resuelto las cosas con Villa de Paz tan rápidamente."
"También escuché que el proyecto turístico de nuestro pueblo tiene mucho que ver contigo, ¿verdad, Regi?"
Regina sonrió sin decir nada.
"¡Lo sabía, todo fue gracias a ti!
¡Eres una estrella de la suerte!
Regi, gracias. Aunque últimamente no has estado por acá, siempre te preocupas por nosotros, así que nuestro pueblo siempre será tu hogar y cuando tengas tiempo, puedes regresar, ¿de acuerdo? Mira que, aun no le ha dicho a los demás cuando te vas, porque si lo hago, esas señoras lloronas no te dejarán ir. ¡Cuídate en el viaje de regreso!
Y si hay algún problema, vuelve al pueblo, recuerda que todos te extrañamos mucho y nadie quiere que te vayas!"
El alcalde le habló a Regina con seriedad y afecto. "Aunque vamos a demoler la vieja casa de tu abuelo, ya estoy pensando en construirte una nueva casa."
"No es necesario, alcalde, no lo necesito. Incluso si regreso, puedo quedarme en un hotel. No se preocupe por mí. ¿No están construyendo un gran hotel aquí?"
Regina le guiñó un ojo al alcalde, "Cuando regrese, me quedaré en ese gran hotel."
"¡Pero siempre es bueno tener un hogar propio!" El alcalde insistió.
"¡El hotel será mi casa!" Regina respondió entre risas y lágrimas, "No se preocupe, estaré bien quedándome en el hotel. Lo importante es que el pueblo prospere."

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