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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 821

Regina llegó a toda velocidad, y al llegar al lugar donde vivían Alan y Elián, irrumpió como una loca hacia adentro.

Dentro del cuarto, solo estaban Alan y Elián.

Alan sostenía a Elián fuertemente, mientras Elián descansaba en sus brazos, con los ojos cerrados en silencio.

—Alan...

Regina se quedó en la puerta del cuarto, sus ojos llenos de incredulidad al mirar en dirección a Elián.

Ella era una médica excepcional, y con solo una mirada podía darse cuenta de que Elián ya no estaba vivo.

Sin embargo, no podía creer lo que estaba viendo.

Era alguien a quien ella misma había tratado, un amigo. Sabía que esto pasaría, estaba mentalmente preparada.

Pero al recibir la noticia, al verlo con sus propios ojos, sentía que su corazón se partía en mil pedazos.

Solo podía pensar en lo inútil que se sentía, en su incapacidad de mantener a Elián con vida.

Alan levantó la cabeza y le sonrió a Regina, pero esa sonrisa era más dolorosa que un llanto, parecía que él mismo se desmoronaba.

La miró fijamente, con la mente en blanco, y murmuró:

—Regi, él me dejó, se fue. Ya no habrá nadie que me mime, nadie que me ame así.

Regina avanzó hacia él, cada paso era como caminar descalza sobre cuchillas, sintiendo un dolor profundo.

Se acercó y miró a Elián, quien parecía estar dormido.

Pero ella sabía que él ya se había ido, que ya no había nada que hacer.

Con sus agujas en mano, sintió que las lágrimas nublaban su vista, como si todo se tornara borroso.

—No hace falta —dijo Alan, negando con la cabeza—. Él ya sabía que se iría, que dejaría este mundo... Se fue en paz, dentro de lo que cabe.

—Parece que antes de irse, sabía que el tiempo se le acababa. Se bañó solo, se vistió solo. Siempre fue considerado, no dejó que yo hiciera nada por él.

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