Salomé esbozó una sonrisa tranquila mientras miraba a Regina y le dijo:
—Claro que sí, no te preocupes, tampoco creas que voy a perder tan fácil.
Regina arqueó una ceja. Se recargó en su asiento, con una postura relajada que, aun así, emanaba una elegancia y un aire de poder difíciles de describir.
—Pues ahora sí que quiero ver de qué está hecha la señorita Beltrán.
Aitana, que había estado pálida por la derrota hace un momento, ya no se veía tan mal. La rabia seguía ahí, pero en cuanto Salomé se acercó, sintió una paz inesperada.
Había escuchado que Salomé tenía como maestro a un verdadero rey de las apuestas, alguien legendario.
Aunque Salomé era reconocida por ser una médica sobresaliente en cirugía, lo cierto es que en todo lo que hacía destacaba. Eso se debía, en parte, a los padres que tenía y a su origen familiar privilegiado.
Para Aitana, Salomé era una persona a la que solo podía aspirar a admirar desde lejos.
La familia Jiménez seguía en pie, justo gracias a Salomé.
Hubo un tiempo en que la familia Jiménez estuvo al borde de la quiebra. Los acreedores llegaban a exigir el pago directamente a la puerta, y estuvieron a punto de perder hasta la casa. Fue entonces cuando Salomé apareció como caída del cielo.
Ella les tendió una mano.
Logró, sin mayor esfuerzo, saldar todas las deudas y salvar la empresa familiar.
Para Aitana, Salomé era como una especie de diosa, alguien tan poderosa que solo podía arrodillarse ante ella en señal de respeto.
Y ni hablar de los padres de Salomé, Romeo y Violeta, quienes también eran personas fuera de lo común.
La familia Jiménez y la familia Beltrán estaban en niveles totalmente distintos: una en la cima y la otra apenas sobreviviendo.
Pero aun así, la familia Beltrán no dudó en ayudar.
¿La razón?
Aitana dejó escapar una sonrisa, recordando que el verdadero enemigo de Salomé también era Regina. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, pensó.
Así, Aitana y Salomé se hicieron amigas, y ella le contó todo lo que sabía sobre Regina.
Regina creyó que, al hacer públicos aquellos escándalos, la familia Jiménez se vendría abajo y con ellos, Aitana. Pero se equivocó.
La que terminaría mal sería Regina.

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