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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 950

—Que nos quieran echar tampoco es raro… Lo que me preocupa ahora es que no vayan a tirarnos al mar, ¿eh? No olviden que estamos en altamar.

Feliciano temblaba de pies a cabeza.

—Yo no me quiero morir todavía…

Boris intentó tranquilizarlo:

—No creo que lleguen a tanto, deje de imaginar cosas.

En ese momento, la voz de Camilo se escuchó desde afuera.

—¡Papá, Boris! ¡Abran la puerta!

—¡Es Camilo! —Feliciano suspiró aliviado y fue enseguida a abrir la puerta.

Apenas lo hizo, una pestilencia a orina inundó el lugar.

Feliciano arrugó la nariz y agitó la mano frente a sí.

—¿Qué onda con este olor? ¿Por qué huele tan feo?

—¿Y ahora, qué le pasó a Aitana?

Su mirada se fue directo a la muchacha que Camilo sostenía en brazos.

Aitana, por la pura vergüenza y el susto, había intentado fingir que se desmayaba, pero en medio del pánico terminó dormida de verdad. Ahora, estaba completamente rendida, como trapo, en los brazos de Camilo.

Feliciano le echó un vistazo y, al descubrir la mancha en la falda de Aitana, su cara cambió por completo.

—¿No me digas que se hizo pipí encima?

—No puede ser, ya está grandecita, ¿todavía se orina?

—¿Qué pasó? ¿Por qué está así? ¿Ya todo está en calma?

Feliciano no ocultó la urgencia en su voz mientras bombardeaba a Camilo de preguntas.

Camilo frunció el entrecejo y explicó:

—Fue Enzo, la asustó tanto que se desmayó. Ayúdenme a acomodarla, ¿sí?

A regañadientes, Feliciano y Boris colaboraron para recostar a Aitana en la cama.

Los tres la miraron, cada uno con una expresión más incómoda que la anterior.

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