Vanessa le prometió a Rafael que no intervendría en ese asunto. Por la noche, Daniel llevó a Natalia a la casa de seguridad. Una vez que la instaló, llamó a Vanessa para darle el reporte.
—Señorita, me preocupa que dejarla en la casa de seguridad ponga en riesgo a doña Juana.
Tras dudarlo un momento, Daniel decidió decírselo. Vanessa acababa de bañarse y leía unos documentos recostada contra la cabecera de la cama. Al escucharlo, permaneció tan serena como siempre.
—Ya no puede causar problemas. Aunque finja amnesia, no tiene motivos para hacerle daño a doña Juana.
A Daniel le pareció razonable. Solo entonces se quedó tranquilo.
—Ya les di instrucciones a los guardaespaldas para que cuiden bien a doña Juana y me mantengan al tanto de todos los movimientos de Natalia.
—Bien hecho. Ve a descansar.
—Entendido, señorita.
Vanessa colgó y se puso a revisar las publicaciones. Bianca había publicado una historia. En la foto se veía una mesa llena de tragos, con luces brillantes de fondo.
A juzgar por la mesa, estaba en un bar o en un club privado.
Le envió un mensaje: “Mañana no tienes grabaciones, ¿comemos juntas?”
Bianca estaba sentada junto a Joel. La pantalla de su celular se encendió. Se le iluminó la mirada; tomó el celular y abrió la conversación.
Al fijarse en la notificación en rojo, comprobó que el mensaje no provenía de ese contacto. Su mirada se apagó un poco. Enseguida recuperó la compostura; abrió la conversación y, al terminar de leer, sonrió.
“Es raro que a Gaby le remuerda la conciencia y me dé un día libre. Aunque no me hubieras invitado, pensaba buscarte de todos modos”.
Vanessa escribió para confirmar si se verían al día siguiente por la tarde, sin falta.
Bianca sonrió más y escribió con rapidez en la pantalla: “Oki”.
Vanessa le mandó un GIF de un abrazo. Al verlo, la expresión de Bianca se suavizó. Bajo las luces, se veía dulce y radiante.
Joel la miraba embobado. Se le acercó y le dijo:
—¿Con quién te estás escribiendo para que estés tan sonriente?
Bianca apagó la pantalla del celular y lo dejó sobre la mesa. Tomó su copa y bebió un buen trago.
—¿A ti qué te importa? Mejor tómate tu trago.
—Solo tenía curiosidad; por eso pregunté —respondió Joel.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....