Capítulo 12 "Qué raro. Pensaba que me dolería hasta el alma, pero no fue así. Aparte del dolor en la espalda, solo percibía una presión, pero nada de sufrimiento emocional." Quizá después de cinco años de pasarlo mal, se hizo inmune al dolor emocional.
Con la cara pálida, dejó escapar una sonrisa burlona y, soportando el dolor, se enderezó sin decir una sola palabra. Verla así hizo que Alexis se sintiera extrañamente mal. Por un momento, su expresión cambió y se preguntó si tal vez había sido demasiado duro con ella hace un momento.
—Yo...
Al notar que él estaba por ablandarse, Natalia comenzó a sollozar con fuerza.
—Qué bueno que llegaste. Si no... si no, en serio no sé qué me habría hecho Vanessa.
En cuanto él escuchó eso, cualquier rastro de culpa desapareció. "¡Vanessa es demasiado caprichosa!", pensó. "Si no hubiera llegado a tiempo, quién sabe de qué habría sido capaz." —No tengas miedo, aquí estoy contigo.
Se quitó el saco de su traje, se lo puso a Natalia en los hombros y luego se volteó para mirar a la otra con furia.
—Ahora sí te pasaste. Pidele una disculpa a Nati.
Al ver cómo protegía a la otra, no sintió ninguna sorpresa; al contrario, le resultó una escena demasiado conocida. Le recordó a una cena familiar de los Cisneros, hace cuatro años.
En esa ocasión, Natalia se le acercó al oído para insultarla con malicia: "Das pena. No tienes papás y no sirves para nada. Estás con mi hermano solo porque se compadece de ti por la muerte de tus padres. ¿Se mataron solo para dar pena?" Como siempre había tenido un temperamento fuerte, a Vanessa se le encendió la mirada por el coraje y le dio una cachetada. Natalia se tiró al suelo llorando como si fuera una víctima y, con los ojos llenos de lágrimas, le preguntó:
—Yo sé que te molesta que me lleve tan bien con Alexis y que interrumpa su relación, pero si no me quieres, podías habérmelo dicho. ¿Por qué me pegas?
Varios parientes estaban presentes y empezaron a criticarla. En un segundo, ella se convirtió en el blanco de todos los ataques. Alexis no tardó nada en levantar a Natalia y, sin siquiera preguntar qué había pasado, le gritó a Vanessa que era una inmadura.
—No pasa nada. Yo sé que Vanessa se pone así porque te quiere demasiado y no me soporta.
Todas las mujeres quieren que las consientan. Es mi culpa por haber retrasado su trámite en el registro civil, es normal que me guarde rencor.
Dicho esto, bajó la cabeza como gesto de arrepentimiento, mientras le lanzaba una mirada de triunfo a Vanessa. Lo notó, pero su expresión permaneció indiferente. Antes, esas palabras la habrían hecho estallar para defender su punto, pero ahora que ya no había amor, se dio cuenta de lo bajo y corriente que era ese juego. Siempre caía en sus trampas y terminaba viéndose como la malvada de la historia.
—¡Ya la escuchaste! —reclamó Alexis—. Por culpa de tus berrinches, ella se siente mal y todavía me estaba rogando que fuera a buscarte para pedirte perdón y que estuvieras feliz. ¿Y tú qué haces?
Mira lo que haces. ¡En serio que no tienes remedio!

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