Capítulo 13 A Vanessa no le importó. Lo que escuchaba ya no le provocaba nada.
—Es cierto, me equivoqué —admitió ella con voz pausada.
Natalia se quedó muda por un momento, pensando que por fin iba a disculparse. Al girar la cabeza, notó que la expresión de Alexis se relajaba un poco.
—Qué bueno que lo reconozcas. Ahora pide perdón como se debe y...
No terminó de hablar cuando Vanessa mostró una sonrisa radiante.
—Mi error fue no haber terminado contigo mucho antes. Así los hubiera dejado libres para que siguieran con su numerito de hermanitos cariñosos, par de cínicos.
Sus ojos se abrieron de par en par y la furia comenzó a quemarle en la mirada. Alexis le gritó:
—¡Repite lo que dijiste!
Se dio la vuelta para irse, pero él le sujetó la muñeca bruscamente. La apretó con tanta fuerza que Vanessa arrugó la frente por el dolor.
—¡Suéltame!
En ese momento, Fernanda, que estaba preocupada porque Vanessa tardaba mucho en el baño, llegó al lugar. Al ver la escena, corrió hacia ellos.
—¿Qué crees que le estás haciendo?
Fernanda reconoció a Alexis y se puso tan nerviosa que casi se le traba la lengua. A pesar del miedo, no pensaba dejar sola a su amiga.
—Quítate —ordenó Alexis con un semblante sombrío. Sus ojos reflejaban una tormenta contenida que hizo que Fernanda retrocediera un paso por instinto.
—Llama a la policía.
—Ah, sí, claro.
Fernanda sacó su celular con las manos temblorosas, pero antes de que pudiera marcar, alguien se lo arrebató y lo lanzó contra el suelo. La pantalla se hizo añicos.
Mauricio Estrada, un amigo de Alexis, la miró con prepotencia.
—¡Lárgate de una vez!
Mauricio siempre actuaba como si fuera el defensor de la justicia, y no era la primera vez. Él siempre había estado enamorado de Natalia, por eso, cuando ella se fue al extranjero hace tres años, le echó toda la culpa a Vanessa.
Durante todo ese tiempo, no dejó de meterle ideas a Alexis, logrando que este ignorara cada vez más los sentimientos de su novia. Incluso, gracias a la influencia de Mauricio, Alexis nunca le contestaba los mensajes ni las llamadas a Vanessa cuando salían a beber con sus amigos.
En aquel entonces, la gente se burlaba de Vanessa diciendo que no tenía dignidad y que estaba obsesionada con él. Y en parte, era cierto. Por miedo a que Alexis terminara con ella, siempre se soportaba todo en silencio.
Ahora, miraba a Alexis con tranquilidad. Esta vez, quería ver si él sería capaz de obligarla a arrodillarse.
—Ale...
Susurró Natalia con voz quebrada, tirando con suavidad de la manga de su "hermano" mientras ponía cara de víctima.
Alexis, sin dudarlo más, miró a Vanessa con asco.
—Después de lo que le hiciste a Nati, lo mínimo que puedes hacer es hincarte y pedirle perdón.
Hazlo y tal vez considere volver a ir al registro civil contigo.

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