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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1290

Bianca contempló aquella escena tan festiva y se puso de muy buen humor. Se acercó sonriendo.

—Vane, ¡feliz Año Nuevo!

—¡Feliz Año Nuevo!

Vanessa se acercó y le dio un abrazo enorme. Bianca iba toda de blanco, con una falda larga y un suéter del mismo color, un conjunto alegre que daba gusto ver. Además, era alta y delgada, de esas a las que cualquier ropa les queda bien. Vanessa la elogió.

—¡Ya vienes lista para recibir el año! Te ves preciosa. Vamos, entremos a sentarnos.

Mientras hablaba, tomó a Bianca de la mano y entraron juntas a la sala principal, donde se sentaron en el sofá. Bianca echó un vistazo alrededor.

—¿Y Rafael?

—Se fue temprano a la residencia de los Cisneros, a la misa por los difuntos de la familia. Ya no tarda en regresar.

Vanessa llevaba ese día una falda negra de cachemir con un suéter blanco. Junto a la ropa de Bianca, parecían vestidas a juego, como hermanas. Bianca preguntó con curiosidad:

—En una familia tan importante como la de ellos, ¿no tienes que ir tú también?

Vanessa sonrió con ternura.

—La verdad, no es para tanto. A veces le ponen atención a lo espiritual, pero no son anticuados ni supersticiosos. El abuelo Antonio dijo que, como estoy embarazada, mejor no fuera, y que el año que viene vayamos con su bisnieto a la misa, que así nuestra familia en el cielo también se pondrá contenta.

Bianca la vio sonreír tan feliz que sintió envidia y, al mismo tiempo, se alegró por ella de todo corazón.

—Así está muy bien, para que no te pongan en una situación difícil.

Vanessa asintió.

—Así es.

Se acordó de algo y le preguntó:

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