Si hubiera pisado ahí hace un momento, seguro que se habría caído. Aun así, no le dio mayor importancia. Sacudió la cabeza, rodeó los escalones y subió por la rampa seca que estaba a un lado.
—Señora, ¿se encuentra bien? —preguntó el guardaespaldas.
Vanessa volvió a mirar hacia la entrada principal, donde el empleado de limpieza terminaba de trapear. La asaltó una duda.
¿Estaba preocupándose de más?
—Estoy bien.
Se abrieron las puertas del ascensor. Vanessa apartó la mirada y entró. El empleado de limpieza terminó de recoger, volvió al cuarto de servicio y guardó sus cosas.
Luego se dirigió a un rincón apartado del jardín.
—Ni una cosa tan sencilla puedes hacer bien. Si vuelve a pasar, no te pagaré nada —advirtió Camila con severidad, oculta tras una gorra y un cubrebocas.
El empleado recibió el dinero encantado y se apresuró a prometer:
—La próxima vez lo haré bien, se lo aseguro. Esta vez fue un descuido mío.
—Más te vale cumplir con tu palabra; de lo contrario, no vas a ver ni un solo centavo.
Camila era déspota por naturaleza y mantenía una actitud del todo inflexible. Solo después de que el hombre asintió varias veces, ella se dio por satisfecha.
—Ya vete.
En cuanto el empleado se fue, Camila se dio la vuelta con la intención de salir por la puerta trasera. No había dado ni dos pasos cuando dos sujetos corpulentos le cerraron el paso.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó Camila, pasmada.
¡Maldita suerte!
Tenía que encontrarse allí con Rodrigo y con Diego Fuentes, su asistente. Durante todo ese tiempo los había evitado. No les contestaba las llamadas ni respondía a sus mensajes. Aun así, terminaron por atraparla.
Poco después, la llevaron a la residencia de Rodrigo. Le quitaron la gorra y el cubrebocas.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....