Capítulo 257 Vanessa tomó el celular, deslizó la pantalla y echó un vistazo al contenido.
"Vanessa, sabía que todavía me amas. Si no, ¿por qué seguirías conservando nuestros recuerdos en tus redes?" La seguridad de Alexis le pareció ridícula, y no pudo evitar que se le curvaran los labios.
Sin embargo, a ojos de Rafael, esa expresión parecía de genuina alegría.
"¿Se habrán puesto en contacto?" Las pupilas de Rafael se contrajeron levemente.
Estiró la mano, jaló la silla frente a ella y se sentó.
Arqueó una ceja y, con media sonrisa, la tanteó: —¿Alexis te buscó?
Vanessa dejó el celular en la mesa, levantó la mirada y lo observó con indiferencia. Respondió con un simple "ajá", sin dar explicaciones.
Explicar era innecesario.
De todos modos, a él no le importaba.
Y ella tampoco iba a volver a lastimarse por un matrinonio que nunca llegó a nada, como la noche anterior.
Rafael apretó la mandíbula, y un destello burlón cruzó su mirada.
—Siguen en contacto. Parece que la herida de la vez pasada no fue suficiente.
Esas palabras fueron venenosas y cortantes.
Vanessa, que durante esos dos meses se había acostumbrado a su lado maduro y gentil, casi olvidaba que lo venenoso era su verdadera naturaleza.
Sin embargo, no se quedó atrás.
—Sé qué soltar y qué no soltar. No necesito que me sermonees.
—Entonces, ¿ya lo soltaste o no? —Rafael se puso frío, y su semblante afilado se tensó.
Sus ojos se pusieron helados, y toda su presencia se volvió amenazante.
Vanessa entendió: ahora que su persona especial había vuelto, ya no la consentiría como antes.
—Que lo haya soltado o no, da igual, ¿no? De todos modos, nuestro matrimonio puede terminar en cualquier momento. —Vanessa tuvo que hacer un esfuerzo para que no le temblara la voz.
La cara de Rafael se ensombreció; sus ojos oscuros se contenían con esfuerzo.
—La señora Cisneros siempre tan dispuesta a dar todo por terminado.
Vanessa, al escucharlo, no pudo evitar sentirse agraviada.
Si era él quien llevaba dos días yendo y viniendo con su persona especial, ¿cómo era que ahora resultaba que ella era la que quería terminar?
No soportaba esa injusticia. Quiso responder: —Tú y Camila...
No alcanzó a terminar; el timbre del celular de Rafael la interrumpió.

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