Capítulo 268 Vanessa lo miró con la frente arrugada, asqueada.
Una cachetada sin vacilación le volteó la cara.
—Alexis, te pido que me trates con respeto —dijo con el semblante descompuesto y los ojos inyectados de furia.
El sujeto se quedó aturdido por el golpe.
—¿En qué estabas pensando?
Él la miró con cara de pena.
—Solo quería decirte que cenes conmigo esta noche.
Vanessa quedó pensativa.
¿Cenar?
Fuera o no un malentendido, no se arrepentía de haberle dado esa cachetada.
—Si quieres hablar, habla, ¿para qué te acercas tanto?
Vanessa se mantuvo inexpresiva.
—Respirabas con demasiada fuerza; te lo buscaste.
Alexis no sabía si reír o llorar.
Antes, cuando él le hablaba así, ella se ruborizaba y se ponía nerviosa.
Ahora le pegaba.
Bueno.
Que todavía reaccionara así significaba que aún le importaba.
Aún tenía alguna oportunidad.
—Está bien, acepto que me equivoqué.
Alexis sonrió con descaro, lo que le daba un aire pícaro a su cara atractiva.
—¿Entonces aceptas?
Vanessa le dedicó una mirada despectiva.
—No.
Dicho eso, se dio la vuelta y entró al hotel.
¿Una cena equivalía a saldar la deuda?
No era tan ingenua como para tragarse ese cuento.
Alexis observó su silueta alejarse, entrecerró los ojos y rio unas cuantas veces.
Ese carácter, cada vez más parecido al de aquellos días en que ella lo perseguía, antes de que empezaran a salir.
Y pensar que eso ya había sido hace cinco años.
Durante esos cinco años que estuvieron juntos, Vanessa fue apagándose, y con el tiempo, él terminó por aburrirse.
Bianca se animó.
"¿Sí? ¿Le crees?" Y siguió enviando mensajes.
"A mí me parece que es cierto; Rafael no es de los que se rebajan a mentir".
"Además, lo de que Alexis podría engañarte para quedarse con el Grupo León, eso sí lo creo, pero Rafael creó una firma financiera en el extranjero y es quien lleva las riendas del Grupo Firax".
"Si quisiera el Grupo León, lo tomaría a la fuerza; no se va a poner a manipular a una mujer para arrebatarle su patrimonio".
"Tú eres guionista, ese tipo de trama no te debe ser nada nueva..." Tras leer la larga cadena de mensajes de Bianca, Vanessa reconoció que tenía algo de razón.
Pero que Camila ese día en el hospital hubiera parecido tan íntima con Rafael, frente a ella, también era real.
Vanessa no lograba sacar ninguna conclusión.
"Ya veremos; quizá cuando llegue su cumpleaños, todo tenga respuesta".
"Bueno".
Bianca le insistió: "Ah, y no dejes que Alexis te tenga de rehén con ese cuento de que te salvó la vida".
"Esto no es uno de tus guiones; en la vida real no existe eso de pagar con amor. Dile que te diga sus condiciones, y si puedes cumplirlas, las cumples y le dices que se largue y te deje en paz".
Bianca envió eso y avisó que no tenía más tiempо, que tenía que ir a una sesión de fotos.
Como modelo, Bianca ya había llegado lejos.
Además de los desfiles en pasarela, tenía varias representaciones de marcas medianas y pequeñas, y recibía invitaciones para portadas de revistas.

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