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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 33

Capítulo 33 Perdió a su madre a los diez años y, a los dieciocho, también a su padre. Ese año, Alexis le prometió a su papá que la cuidaría y que siempre estaría para ella.

Pero solo pasaron unos años... no, eso no era cierto. Poco después de la partida de su padre, Alexis cambió; empezó a despreciarla y a menospreciar todo lo que ella hacía. No importaba lo que intentara, él siempre cuestionaba sus intenciones y la juzgaba de mala fe.

Vanessa le había dicho más de una vez que le gustaba ser guionista porque quería tener un hogar completo, como los personajes de sus historias. Todos sus protagonistas tenían a sus padres vivos y crecían rodeados de amor; era su forma de expresar la falta que le hacían los suyos y de plasmar sus anhelos más profundos.

Sin embargo, él se la pasaba insultando su profesión y pisoteando ese pequeño refugio emocional. Al recordar todo eso, Vanessa sintió una presión; su mirada, enrojecida y gélida, se clavó en él como si estuviera viendo a un enemigo.

—En serio me das asco —dijo ella con la mirada desolada, estaba decepcionada.

Alexis se sobresaltó. Aquella mirada le dolió en el corazón y lo hizo entrar en pánico, como si estuviera a punto de perderla para siempre. Sintió miedo y entreabrió los labios.

—Vanessa, yo...

El auto se detuvo y el asistente habló:

—Señor, Ilegamos.

Alexis recordó que Natalia estaba en la habitación y su inquietud desapareció.

—Vamos. Sube y discúlpate como se debe con Nati.

Vanessa soltó una carcajada y no dijo ni una palabra.

***

En la oficina del presidente de Grupo Firaх.

Después de que Vanessa le colgara, Rafael intentó Ilamarla un par de veces más, pero una grabación le indicó que el celular estaba apagado. Con un mal presentimiento, le ordenóa su asistente que investigara qué estaba pasando.

Pocos minutos después, el asistente le dijo que Alexis se había llevado a Vanessa al hospital desde la empresa. Los ojos de Rafael se nublaron mientras se levantaba con rapidez.

—Al hospital —ordenó.

***

Alexis se enfureció ante su actitud y le ordenó a gritos:

—¡Vanessa, no te pases de lista! Nati no te exige una disculpa porque es generosa, pero eso no significa que no debas hacerlo. ¡Arrodíllate y pide perdón!

—Si tantas ganas tienes de que alguien se arrodille, hazlo tú. ¿Quieres que me arrodille? Solo si te mueres lo hago —respondió Vanessa con frialdad antes de darse la vuelta para irse.

—¡Detente! —rugió Alexis.

Ella lo ignoró y siguió caminando hacia la salida.

Una chispa de triunfo cruzó los ojos de Natalia, aunque continuó con su actuación hipócrita.

—En serio no necesito que se disculpe. No la sigas presionando, o me va a odiar todavía más...

Alexis no esperaba que Vanessa, quien siempre había sido sumisa y obediente con él, lo ignorara de esa forma. Sintiéndose humillado, se dejó llevar por la furia; la alcanzó, la sujetó con fuerza por la nuca para arrastrarla de vuelta frente a la cama y le dio una patada violenta detrás de las rodillas para obligarla a caer.

—¡Pide perdón ahora! ¡Si no lo haces, no vas a salir de aquí!

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