Capítulo 424
Vanessa entrecerró los ojos.
-Prepárate para la reunión en dos días. Voy a hacer que se largue por voluntad propia.
Federico le sostuvo la mirada con una sensación de incredulidad. Hasta entonces, parecía que la había subestimado. Aún no llegaba a los veintitrés años, pero su destreza para manejar los asuntos no flaqueaba en lo más mínimo.
Resueltos los pendientes, salió de la empresa. Ni siquiera se detuvo a comer y arrastró su cuerpo agotado hasta el hospital para ver al abuelo.
Igual que los días anteriores, Roberto seguía sin despertar.
Vanessa le dio masaje en las manos y los pies, estuvo con él cerca de una hora y recién entonces bajó para irse. Allí lo cuidaban Aurelio y una enfermera particular de alto nivel, así que se quedaba tranquila.
Al salir de la habitación, apenas alzó la mirada y, no muy lejos en el pasillo, divisó una figura encorvada, que la esperaba al final del pasillo.
Vanessa quedó pasmada.
Era el abuelo Antonio.
Rafael lo acompañaba; estaba a su lado sosteniéndolo, y detrás venía Jacinto, el mayordomo. Enseguida Rafael le ofreció el brazo su abuelo y se acercaron.
-Vine a ver a mi amigo Roberto -dijo Antonio.
Él no había hecho nada malo, y Vanessa no tenía el corazón para rechazarlo.
-Pase, por favor. Solo que el abuelo no ha despertado; me temo que no sabrá que usted vino.
Mientras hablaba se hizo a un lado para cederles el paso, manteniendo su atención anclada en sus propios pasos, ajena a todo lo que la rodeaba.
Rafael, con los ojos ensombrecidos, no dejaba de observarla. Pero ella, aunque sentía su escrutinio, no le dedicó ni una sola mirada.
Antonio sabía que estaba dolida. Suspiró y caminó hacia la habitación; Rafael le empujó la puerta.
Por cortesía, Vanessa esperó afuera.
Rafael no entró. Se quedó también fuera de la habitación, con la mirada fija en ella. Pero Vanessa no lo miró ni una sola vez, como si fuera invisible.
Apretó la mano que tenía caída a un costado y no aguantó las ganas de acercarse.
-No pienso eso. Solo me preocupaba que no hubieras comido.
-Aun así, no es asunto tuyo. -Vanessa hubiera querido irse en ese mismo instante.
Justo en ese momento se abrió la puerta de la habitación.
Antonio salió y se paró entre los dos. Los miró a uno y al otro y suspiró resignado. Observó a Vanessa con una mirada envejecida cargada de pena.
-Niña, estás más delgada. Si no te incomoda,
¿podrías acompañarme a dar una vuelta abajo?
La negativa subió a los labios a Vanessa, pero al final, por el cariño que en el pasado le había mostrado, terminó convirtiéndose en un asentimiento.
-Está bien.
Pero que vinieran ese día en particular parecía responder a algún motivo concreto.
Alexis seguía detenido; como los abogados de Vanessa presionaban, la policía aún no concedía la fianza. Ella pensó que, si de verdad venía a interceder por él, no iba a aceptar. Y sin dudarlo rompería todo vínculo con la familia Cisneros, incluido Antonio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....