Capítulo 425
Vanessa caminaba al frente sosteniendo a Antonio.
Rafael los veía avanzar hacia el ascensor; al notar que lo ignoraban por completo, sintió una amargura intensa.
Entraron al ascensor y, antes de que él alcanzara a subir, Vanessa presionó sin dudarlo el botón del primer piso y cerró la puerta.
No tenía la menor intención de esperarlo.
Antonio lo vio todo y no dijo ni una palabra.
Cuando las puertas estaban por cerrarse, una mano se coló por la rendija y sujetó una de las hojas para impedirlo.
Las puertas volvieron a abrirse y Rafael entró.
Vanessa, con gesto frío, seguía junto al tablero y volvió a presionar el botón de cerrar.
El espacio estrecho quedó tan silencioso que podía oírse caer un alfiler.
Rafael no apartaba su mirada de Vanessa, como
clavada en ella.
Ella sentía sobre la coronilla aquella mirada fija y se paró más que incómoda, casi con ganas de huir.
Hasta le pareció que el aire del ascensor empezaba a escasear.
Por suerte llegaron al primer piso. Sin dedicarle una sola mirada a Rafael, sostuvo a Antonio y salieron.
Justo al salir, quizá por lo incómoda que estaba, enganchó el pie en la ranura y tropezó.
Una mano se extendió hacia su cintura y la sujetó con firmeza.
-Cuidado...
El calor de aquella mano, como agua hirviendo, le quemaba la piel a través de la roра.
-No necesito que te metas.
Con la garganta apretada, una vez recuperado el equilibrio, sin siquiera decir gracias, se apresuró a continuar.
Al llegar junto a Antonio, lo escuchó preguntar cou preocupación:
-Niña, ¿te lastimaste?
-Todo es culpa de ese nieto desgraciado, por él terminaron lastimados tú y tu abuelo. Niña, si le guardas rencor a los Cisneros, lo entiendo; en este asunto te fallamos.
-Es cierto que nos fallaron.
Vanessa retomó la palabra, sin los consuelos de costumbre.
-No encuentro modo de perdonar lo que hicieron.
Esa noche, fuera de Antonio, nadie más dio la cara por ella. Aun sabiendo de su relación con Rafael, todos lo tomaron como un chiste. Dicen que el
corazón humano puede ser muy frío; esa noche lo vio con claridad.
A pesar de lo grande que era el Grupo León, con sus padres muertos, sin contar a su abuelo, ella no tenía a nadie que la respaldara. Esa noche ni siquiera su tío pudo llegar, porque su tía se sintió mal. El desamparo y la frialdad de aquella noche no los olvidaría jamás.
-Abuelo Antonio, lo pasado, pasado. El matrimonio entre las dos familias fue un error desde el principio; lo que está mal hay que corregirlo. Me voy a divorciar de él. Olvidemos que alguna vez hubo algo entre nosotros. Las cosas que usted me regaló las voy a ordenar más adelante y se las devolveré.
Vanessa expuso sus planes con orden y determinación, y a Antonio le dolió escucharla.
Se detuvo, la miró de frente y le dijo:
-Eso te lo regalé; es tuyo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....