Capítulo 431
En ese momento, Federico tocó la puerta y entró.
Por la mañana había salido a vera un cliente y no participó en la junta, pero sabía que Vanessa había librado una batalla y la había ganado.
Puso los documentos frentea ella para que los firmara y arqueó una ceja.
-Felicitaciones. Desde hoy asumes oficialmente el control del grupo.
Vanessa abrió el expediente, lo revisó y, cuando le devolvió los papeles firmados, recién levantó la mirada.
-Gracias.
Se veía completamente en paz, con esa expresión relajada que no dejaba adivinar nada de lo ocurrido. Era como si su naturaleza distante la protegiera de todo, manteniéndola siempre en calma.
Federico tomó los documentos, pero en vez de irse, retiró una silla, se sentó y cruzó las piernas, observándola.
-Pareces un poco apagada.
Vanessa había tomado posesión de la empresa, pero un día antes Sebastián le había contado varias cosas. Lo que salía a relucir sobre la muerte de su padre era demasiado extraño.
Sebastián hizo memoria y dijo: "Lo único que sé es que cenó una noche con Cecilia Montiel y empezó a vomitar sangre poco después de volver. Esa misma madrugada terminó en el hospital. Después de su muerte, el Corporativo Halcón rompió relaciones con el Grupo León muy rápido. Eso sí, Bernardo siguió haciendo negocios con ella después de eso. En fin, si quieres saber más, pregúntale a él; es todo lo que puedo decirte".
Apartando esos pensamientos, Vanessa no se lo mencionó.
-No es nada, tal vez sea el cansancio acumulado de estos días.
Ambos eran inteligentes. Federico notó que ella no quería hablar y no insistió; se levantó para retirarse.
-Bien, voy a ocuparme de los documentos.
Lo vio estirar la mano hacia la puerta, y de pronto
lo llamó.
-Al principio Aufer se negó a la colaboración, ¿cómo fue que después aceptaron?
Federico giró la cabeza para mirarla; su traje gris plateado le daba un aire refinado y luminoso.
-Supongo que alguien les canceló un contrato a última hora y se quedaron con mucha mercancía estancada. Por eso terminaron aceptando nuestra propuesta -aventuró.
"¿Tanta casualidad? ¿Alguien más le había incumplido un pedido a Aufer?" Ella lo pensó para sí misma, con cierta duda sobre la veracidad, pero Federico ya se había ido.
Vanessa miró la hora en la pantalla de la computadora y fue a buscar a Daniel para ir al departamento de ingeniería.
Ese día Leandro empezaba oficialmente y correspondía pasar a saludarlo. Antes de ir, le pidió a Daniel que encargara bebidas con anticipación: café, agua y refrescos para todos los empleados de la empresa.
Cuando Vanessa entró, Leandro conversaba con

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