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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 441

Capítulo 441

Vanessa colgó la llamada y se dio la vuelta para irse. De pronto, como si cayera en cuenta, clavó una mirada suspicaz en Camila, que lucía un gesto de triunfo.

-¿Qué pasa? ¿Le pasó algo a tu amiga?

Camila disfrutaba verla tensa; por dentro estaba encantada.

Vanessa tenía sospechas de si la lesión de Bianca había sido provocada o si tenía algo que ver con ella.

-Si te atreves a tocar a alguien cercano a mí, lo vas a pagar muy caro.

Tras la advertencia, Vanessa se fue a toda prisa.

La sonrisa maliciosa de Camila se fue desvaneciendo lentamente. Al girarse, descubrió que, sin saber cuándo, Rafael se había plantado en la puerta. Se quedó pasmada un instante y enseguida se acercó a él como si nada hubiera pasado.

-Rafa...

-¿Qué le dijiste?

Rafael tenía el gesto sombrío y su actitud con ella era cada vez más distante.

Pero ella, por miedoa que dejara de prestarle atención, bajó la mirada y confesó con docilidad:

-No le dije nada, yo no la hice enojar. Parece que a alguien cercano le pasó algo y se fue corriendo al hospital.

"¿Despertó el abuelo Roberto?", pensó Rafael.

Un brillo de urgencia se encendió en sus ojos. Con paso rápido bajó los escalones y se alejó a toda prisa, sin mirarla ni una sola vez más.

-¡Rafa!

Camila quedó llamándolo sin respuesta mientras lo veía subirse al auto para seguir al de Vanessa.

Le hervía la sangre de pura rabia.

Se había enterado de que Rafael estaba en el hotel gracias al gerente, al que conocía bien, y había corrido hasta allí sin perder tiempo. Lo que no imaginaba era que él siguiera sin rendirse, desviviéndose por Vanessa.

En ese momento sonó el teléfono. Era Rodrigo.

Contestó con fastidio.

-Ya te dije que no voy a volver a la capital.

No alcanzó a terminar cuando la voz glacial de Rodrigo la interrumpió de tajo.

-Ese "asuntito", ¿fuiste tú quien lo ordenó?

A Camila se le cortó la respiración.

-¿Qué? No entiendo, ¿qué asunto?

Se resistía con todas sus fuerzas y la voz se le enronquecía por la histeria.

Rodrigo, sin embargo, no le dio la oportunidad de negarse: cortó la llamada antes de que terminara de hablar.

Camila temblaba de furia de pies a cabeza.

Respiraba a bocanadas grandes, con la mirada extraviada y teñida de miedo, y empezó a mirar a su alrededor.

¡lmposible!

Ella jamás volvería.

***

Vanessa llegó a toda prisa a la sala de urgencias del hospital.

Bianca estaba sentada en una silla de ruedas, con el pie enyesado, y una enfermera la llevaba hacia la salida. A un lado estaba Sergio: fue él quien atendió sus heridas, y también quien llamó a Vanessa.

-¿Qué pasó? ¿Es grave? Si estabas perfectamente bien, ¿cómo te lastimaste así? - preguntó Vanessa, acercándose de golpe con la frente arrugada y una evidente preocupación al ver la escena.

-No es grave, apenas una fracturita. -Temiendo que se inquietara, forzó una sonrisa relajada.

Sergio, de pie junto a ella, bajó la mirada para observarla y sus ojos tuvieron un destello fugaz.

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