Capítulo 440
Sin mostrar el menor interés, Vanessa observó a Rafael con una expresión impasible.
-¿No crees que esa preocupación tuya resulta patética?
Soltó una risa burlona.
-Ya no te entiendo. Después de todo lo que me hiciste en la fiesta de cumpleaños, ¿ahora vienes a jugar la carta del hombre enamorado? ¿Qué eres, bipolar?
No creía que, después de poco más de tres meses de matrimonio, Rafael pudiera estar enamorado de ella hasta la médula.
Y menos ese día, que descubrió que el Grupo Firax había metido las manos en el acuerdo comercial de hace cinco años y lo había ocultado todo este tiempo.
A partir de ahora, confiar en él le sería aún más difícil. Mantendría la guardia alta con su empresa hasta aclarar la investigación.
Y frente a él también.
-Solo vi que estás muy ocupada últimamente y me preocupaste.
Rafael notó que había adelgazado bastante y no pudo disimular su preocupación.
Pero Vanessa no se lo agradecía. Al contrario, le parecía ridícula esa clase de preocupación.
-No hace falta. Guárdate tu preocupación para otra persona.
Vanessa lo sostuvo con la mirada, enfatizando cada sílaba:
-Más que tu preocupación, lo que necesito es el acuerdo de divorcio. Después de todo, tal como dijiste, últimamente estoy muy ocupada.
Tenía que investigar el asunto de su padre, demandar a Alexis y a Natalia, y lidiar con los asuntos del grupo.
No tenía tiempo para perderlo ahí con él.
-No me voya divorciar de ti, y ni se te ocurra pensarlo -dijo Rafael, con el gesto más severo.
-Muy bien, entonces nos veremos en los tribunales.
Vanessa no quería alargar el asunto. Echó una mirada a la puerta del privado y se rio con sarcasmo.
-No vuelva a usar recursos tan baratos. Tu supuesto socio actúa pésimo.
Su mirada era clara y cortante, como si lo viera todo.
Rafael no pudo ocultar un brillo de desconcierto en el fondo de sus ojos.
Si Vanessa no había dicho nada antes era porque, de hecho, había algunos puntos que sí quería ajustar.
Pero no quería volver a pasar por algo así.
-Daniel.
Vanessa lo llamó, y Daniel, al escucharla, respondió y salió rápidamente del pasillo, apurando el paso.
Le dedicó a Rafael una última mirada inexpresiva antes de darse la vuelta y marcharse.

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