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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 476

Octavio seguía sin tranquilizarse:

—Vanessa, la señorita de los León, hace poco se hizo cargo del grupo, ¿no podría ser ella?

—¿Ella?

Yolanda apretó la mandíbula con un resoplido frío.

—Una inútil siempre será una inútil; es imposible que después de cinco años de pronto se haya vuelto lista.

—Además, aunque se haya hecho cargo del grupo, no tiene cómo enterarse de que hubo algo raro en la muerte de su padre. Deja de asustarte tú solo.

—Hace poco, la gente del archivo dijo que alguien manipuló el expediente, y también hubo quienes buscaron al personal médico de aquel entonces para preguntar por el ingreso de Francisco.

Octavio no lograba calmarse; sentía una inquietud sorda, como si algo fuera a pasar.

¡Pam!

Yolanda dio un manotazo en la mesa, con la furia escrita en la cara.

—¿Ahora ya ni siquiera me haces caso? Te dije que no pasa nada, no pasa nada. Aunque pregunten por lo de Francisco, todas las pruebas de aquel entonces ya se destruyeron, no tienen forma de comprobar nada. Si te preocupas tanto, ¿no será que en ese momento no destruiste las pruebas?

Yolanda le clavó una mirada cortante. Aquella presencia imponía. A Octavio se le notó un destello fugaz de culpa en la mirada y se apresuró a decir:

—¿Cómo se le ocurre? En ese entonces seguí sus instrucciones al pie de la letra, no dejé nada.

—Más te vale. Si no, cuando pase algo, asumes las consecuencias. —Yolanda entrecerró los ojos, con la mirada filosa y sombría.

Octavio forzó una sonrisa, con incomodidad en la mirada. A Yolanda le bastaba con pensar en Vanessa para rechinar los dientes de rabia, y dijo con saña:

—Esa pequeña perra no solo quiere hacerle daño a Alexis, también a Natalia. Si vuelve a meterse donde no debe, la mando a ver a su padre.

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