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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 572

—El profesor Ulloa me dijo que, con su estado, podría despertar en cualquier momento, pero tú actuaste de forma tan impulsiva... ¿No crees que deberías disculparte con tu abuelo?

Vanessa se quedó atónita. Jamás imaginó que el abuelo Antonio se refiriera a eso. Por su culpa, la familia Cisneros no tenía un instante de paz. Por la tarde había visto que las acciones de Grupo Firax ya habían caído.

Y la caída venía desde el día anterior. Aunque Grupo Firax estaba haciendo control de daños de urgencia, sacando comunicados y todo lo demás, no parecía servir de nada.

Esta vez era distinta de las anteriores. El escándalo se había vuelto demasiado grande y, encima, a Yolanda la acusaban de homicidio. El impacto era enorme, y nada garantizaba que alguien no aprovechara el momento de debilidad para atacar a Grupo Firax por todos los flancos.

En resumen, esta vez las pérdidas de Grupo Firax eran incalculables. Nunca pensó que el abuelo Antonio no la culparía.

—Abuelo, armé semejante escándalo, hice que las acciones del consorcio se desplomaran... ¿No me lo reprochas?

—¿Reprocharte qué? ¿Reprocharte que investigaras la causa de la muerte de tu padre, que te vengaras, que metieras presa a esa nuera que tanto se lo merecía? ¿Te parezco tan poco razonable?

Vanessa negó con fuerza.

—Claro que no. Para mí, abuelo, siempre has sido bueno conmigo; eres un abuelo sensato y cariñoso.

Antonio la miró fijo a los ojos, con las lágrimas brillándole en la oscuridad de la noche. Asintió, reconfortado, y rio.

—Con que me digas eso me basta. Hasta llegué a temer que de hoy en adelante ya no quisieras saber nada de este viejo. Niña, no hiciste nada malo. Es cierto que ahora Grupo Firax atraviesa una gran crisis, pero llevo décadas moviéndome en los negocios; esto todavía puedo arreglarlo. Lo único que te pido es que no dejes de hablarle a ese muchacho, a Rafael, por culpa de todo esto. Quédate con una sola cosa. Para mí, tú siempre serás la nieta que más quiero.

El abuelo Antonio hablaba con voz ronca, pero cada palabra era sincera; su rostro afable reflejaba esperanza. A Vanessa se le hizo un nudo en la garganta y las emociones se le agolparon. En la familia Cisneros, el abuelo Antonio era quien mejor la trataba.

Esta vez, siguiendo lo que sentía, asintió con fuerza.

Al recordarlo, Leonardo sintió que había cosas que no podía callar.

—Vanessa, ¿en serio no te das cuenta de lo mucho que Rafael se preocupa por ti? Y esa preocupación va mucho más allá de una responsabilidad conyugal.

Vanessa lo escuchó decir aquello y le pareció un poco raro.

—Leonardo, ¿hay algo que quieras decirme? Si es así, sé directo.

Leonardo recordaba muy bien lo que Rafael le había encargado; no le correspondía contarle nada a Vanessa por su cuenta. Pero había cosas que, si se las seguía guardando, lo iban a volver loco, así que continuó:

—¿Nunca te has preguntado por qué Rafael se casó contigo de un día para otro? ¿Por qué te dice Dinamita? ¿O por qué te regaló ese reloj? Y ahora, tú le hiciste todo eso a su madre y, aun así, él fue capaz de dar la vida por ti. ¿En serio no sabes por qué?

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