Capítulo 488
-Listo.
Vanessa le puso una curita en la herida y le advirtió:
-No la mojes. Es una herida superficial, sanará pronto.
Mientras hablaba, dejó el hisopo en el bote de basura y comenzó a ordenar el botiquín. Hasta que sintió una mirada ardiente clavada en ella y, poco a poco, sus manos se detuvieron. Giró la cabeza para mirarlo.
Un segundo después, su mirada se encontró con unas pupilas negras como la noche, con una emoción intensa.
-¿Qué tanto me ves?
A Vanessa el corazón le dio un vuelco, pero fingió indiferencia al preguntar. Rafael sonrió apenas, y la expresión se le suavizó en la mirada.
-Solo quería mirarte bien.
Vanessa se levantó, dispuesta a llevarse el botiquín para guardarlo. De pronto, una mano le
sujetó la muñeca que sostenía el botiquín.
Vanessa lo miró desde arriba con incomodidad, pero él se le adelantó al hablar:
-Yo lo hago.
Su mano descendió desde la muñeca de ella, se deslizó entre sus dedos blancos y se llevó el botiquín. El roce de piel contra piel fue cálido y seductor. Sobre todo aquellos ojos profundos suyos, que sin disimulo dejaban traslucir ternura, pero que a Vanessa le resultaban ardientes.
El corazón le latía con fuerza; se apresuró а apartar la mirada, se hizo a un lado y señaló el armario.
-Ponlo allá.
Tenía que reconocerlo, frente a Rafael, el corazón se le aceleraba un poco. Sobre todo después de lo de esta noche, y de enterarse de la razón por la que él no quería hacerlo público, ya no le quedaba ni un poco de rencor. Pero tampoco podía aceptarlo con tranquilidad.
-¿En qué piensas?
Mientras le daba vueltas a todo eso, Rafael habló de pronto e interrumpió sus pensamientos.
Volvió en sí y descubrió que Rafael ya estaba frente a ella.
-Vanessa...
Rafael habló con voz ronca y seductora. La miró fijamente unos segundos y bajó la cabeza despacio... Cuando vio los labios de Rafael cada vez más cerca, sintió su respiración aproximarse, casi a punto de tocarla. Ella se sobresaltó y se apresuró a girar la cara.
-Si ya es todo, vete. Todavía tengo cosas que hacer.
Vanessa lo despidió con frialdad. Al ver que ella seguía esquivándolo, Rafael se dio cuenta de que se había precipitado y solo murmuró para asentir.
-Bien, entonces me voy. Si pasa algo, llámame.
Rafael la miró un momento, nostálgico y reacio a irse, y solo entonces se dio la vuelta y salió.
Vanessa apretó la mano sin querer. Solo cuando escuchó cerrarse la puerta, se relajó.
Rafael se fue y Vanessa respiró hondo.
Al recordar que esa noche él, sin importarle su seguridad, había pensado primero en protegerla, le costó no conmoverse; recordó la noche en que se mudó de la mansión. Rafael le dijo que su gran amor era ella. En aquel momento, no le había creído.
Pero ahora, de pronto, pensaba: ¿y si lo que dijo era verdad?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....