Capítulo 489
Al pensar en eso, a Vanessa le costó recuperar la calma. Tanto así que al día siguiente, cuando Verónica la llamó para verse, ella aceptó. Se hizo un espacio en la oficina y se reunieron en una cafetería.
Verónica conservaba su aire competente y maduro: un vestido negro de raso combinado con un saco blanco la hacía verse a la vez imponente y hermosa.
-Te pedí un café americano, ¿te parece bien?
Apenas Vanessa se sentó, Verónica le habló con una sonrisa. Vanessa se mostró sorprendida.
-Vaya, justo lo que quería. Verónica, ¿tan pendiente estás de mí?
-Por supuesto. En nuestro oficio se vuelve costumbre fijarse en los detalles.
-Con razón eres tan capaz; tan joven y ya llegaste a esa posición.
Vanessa sabía que Verónica no era mayor:
tendría más o menos la edad de Rafael, unos veintiocho o veintinueve años. Vestía con elegancia madura, con porte radiante y un encanto muy particular.
-Ya no me halagues. Comparada contigo, una ingeniera brillante, yo no tengo de qué presumir frente a una experta -dijo Verónica con sinceridad.
Desde que supo que Vanessa era guionista, ya admiraba su talento. Nunca imaginó que lo de guionista fuera solo la fachada y que, en realidad, escondiera tanto, capaz incluso de desarrollar sistemas, y de brillar en el congreso de investigación anterior de un modo que dejó a todos sin palabras.
Vanessa rio con suavidad, sin altanería ni servilismo.
-Cada quien tiene sus talentos. Lo nuestro son áreas distintas; nos desarrollamos en campos diferentes.
"Mírenla, qué bien sabe hablar", pensó Verónica.
Ya tenía buena impresión de Vanessa, y ahora le agradaba todavía más. Por eso dejó las
formalidades.
-¿Cómo estás? ¿Estás bien? Digo, después de tantos problemas con Rafael.
Después de todo, llevaban muchos años siendo buenos amigos; era natural que lo defendiera.
Sin embargo, era evidente que Verónica conocía la verdad detrás de las acciones de Rafael.
Vanessa dejó clara su postura:
-Lo entiendo. Lo que pasó ya pasó; seguir discutiendo quién tuvo razón ya no tiene mucho sentido. Por ahora solo deseo que mi abuelo despierte pronto; prefiero no pensar en lo demás aún.
Verónica comprendía su postura, y en el fondo sentía cierta lástima por los dos.
Tras la reunión, como Vanessa no tenía
pendientes, compró pan dulce de temporada y fruta, además de lo que le gustaba a Bianca, y se fue al hospital. En realidad, Bianca ya podía recibir el alta y recuperarse en casa.
Pero ella decía que en el hospital era más fácil que la enfermera particular la atendiera, y quería quedarse internada unos días más.
-Te veo aquí cómoda y sin ganas de irte: tus intenciones van más allá de lo que dices -dijo Vanessa con un cuchillo de fruta en la mano, parada frente a la mesita de noche pelando una toronja.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....