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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 527

Capítulo 527

Octavio, aterrado, tembló con más fuerza.

-Señor, yo... yo en serio no sé nada.

Estaba aturdido. ¿La familia Cisneros no estaba al tanto de ese asunto? Si la muerte de Francisco había sido obra de los Cisneros, ¿por qué la investigaba Rafael?

¿Será que él no sabía?

-¡Aaah!

Cuando se devanaba los sesos sin entender, Rafael apagó el cigarrillo contra su cara. El dolor le arrancó un alarido. Sintió como si la piel se le estuviera cociendo; el aire olía a chamuscado. La mirada de Rafael se entristeció; irradiaba una presencia aterradora.

-No tengo paciencia. Te doy tres segundos más. Si no hablas, te voy a hacer pasar por todo lo que sufrió Francisco en ese entonces.

Octavio estaba acostumbrado a ver morir gente, e incluso, después de tantos años trabajando para Yolanda y de usar todo tipo de métodos, ya se había vuelto insensible.

Pero, inexplicablemente, sintió un miedo enorme ante Rafael. Como si, en cuanto se negara a decir la verdad, ese hombre con esa expresión salvaje fuera capaz de echarlo a una olla de aceite hirviendo en cuestión de segundos.

Llevaba ya varias horas recibiendo golpes; no soportaba más el suplicio.

-Voy a hablar, voy a hablar...

Con el rostro contraído por el dolor y la frente empapada en sudor, Octavio miró a Rafael.

-Este asunto tiene que ver con su madre, la señora Cisneros. ¿Está seguro de que quiere seguir investigando?

Rafael, con el semblante sombrío, le empujó la cabeza de un manotazo.

-No estás en posición de preguntar tanto.

Octavio, incapaz de soportar más el tormento físico y mental, contó todo lo de aquellos años con pelos y señales. Cuando Rafael terminó de escucharlo, la mirada se le entristeció. Bajó la cabeza, encendió un cigarrillo y dio una calada.

Exhaló despacio el humo y dejó que le velara la mirada. La tensión que irradiaba helaba el ambiente.

-Llévenselo.

***

Ricardo fue muy rápido: al día siguiente ya llevó a doña Fátima para presentársela a Vanessa.

Vanessa estaba por volver a la empresa.

Confiaba en las habilidades de Ricardo y, tras informarse brevemente sobre doña Fátima, la contrató. Después de darle el código de la casa, Vanessa bajó con Ricardo. En el ascensor, Ricardo dijo de pronto:

-¿Qué te trae por aquí?

Ya le había advertido a Daniel que, cuando no hubiera nada especial programado, ella misma manejaba de vuelta a la empresa.

Si esta vez había venido en persona, seguro era por algo. Daniel se puso serio.

-Señorita, tengo dos noticias, una buena y una mala.

Vanessa, con el rostro indiferente, caminó rumbo al estacionamiento mientras hablaba.

-A ver, ¿qué pasó?

Daniel la siguió de cerca. Una vez en el auto, se las fue contando una por una. La primera fue que desde el día anterior el hostigamiento encubierto del Corporativo Zarza contra todas las empresas del Grupo León había cesado de pronto.

La segunda fue que Octavio había desaparecido.

La primera no le sorprendió mucho, porque Rodrigo había sacado a Camila de la ciudad, lo que significaba que había aceptado la propuesta que ella le había hecho. Lo que no se esperaba era que Octavio desapareciera tan inesperadamente.

Durante todo este tiempo había estado investigando en secreto y, para no alertar al enemigo, había insistido en que sus investigadores extremaran la cautela.

-¿Cómo es que desapareció así? ¿Se enteró de que estábamos investigando lo de hace cinco años y se escondió?

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