Capítulo 526
Aunque pudiera parecer despiadado, lo hizo para protegerla. Pero el abuelo se enfureció hasta vomitar sangre por aquello y seguía inconsciente; no podía actuar como si nada hubiera pasado. ¿Y ella?
Si aquella noche Rafael hubiera optado por hacerlo público, y Camila, enloquecida, hubiera revelado la verdadera causa de la muerte de su madre...
Vanessa lo tenía claro. en el estado anímico de entonces, la culpa la habría destrozado. No habría tenido la capacidad de soportar la presión que tenía ahora. Y aun así, incluso ahora, la culpa seguía carcomiéndola, al borde del derrumbe.
-Ya veremos. Por ahora, quedarme aquí me deja cerca de la empresa y también del hospital.
Vanessa no lo rechazó como antes, cuando no le dejaba ni la menor esperanza. Al verla por fin más receptiva, la frialdad de Rafael se deshizo.
-Entonces voy a pedirle a Ricardo que te consiga una señora que te cuide y se encargue de tu comida.
Vanessa, temiendo que si no aceptaba él insistiría sin parar, asintió.
-Está bien.
Rafael nunca fue de los que cambian de parecer.
Tras obtener el consentimiento de Vanessa, mandó un mensaje a Ricardo para que se encargara del asunto.
Vanessa estaba realmente agotada. Se sentía como si la hubieran exprimido, sin fuerza. Le pidió a Rafael que se fuera y volvió a dormirse.
Rafael sabía que en ese momento ella no estaba bien y necesitaba descansar, así que no insistió.
Al bajar, recibió una llamada y subió enseguida al auto rumbo al sitio indicado. Llegó a un almacén abandonado en las afueras.
Alrededor solo había maleza crecida; ni siquiera se veía un perro callejero. Rafael, con un traje oscuro hecho a la medida, imponía una presencia fría y poderosa. En cuanto puso un pie en el almacén, el ambiente se tensó.
-Señor Cisneros.
El guardaespaldas Aldo, alto y corpulento, se acercó a recibirlo con expresión severa pero actitud reverente.
-Ese tipo no afloja, no quiere soltar prenda.
Pero ya tenemos lo que buscábamos.

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