Los ojos de Yolanda miraban con furia, aunque su rostro reflejaba apremio. Rafael la observaba con expresión cansada. Su porte erguido se veía noble y elegante, y transmitía serenidad y dominio. En contraste, Yolanda parecía aún más alterada.
—Rafael, te estoy hablando, ¿no me escuchas? Tráelo aquí, ahora.
Rafael ni reaccionó. Pasó un buen rato antes de que torciera los labios con sarcasmo y le hablara.
—Madre, subiste hasta aquí a buscarme, y todo por una extraña. Además, ¿cómo puedes estar tan segura de que yo sé dónde está?
Yolanda se puso pálida de coraje. Por supuesto que lo sabía. Lo había investigado, de lo contrario no habría subido. Últimamente, Rafael había movido demasiadas fichas en su contra. Al principio creyó que solo lo hacía para complacer a Vanessa y quedarse con los activos del Grupo León.
Pero ahora veía claro que iba contra ella, su madre. Es más, ya ni siquiera la consideraba como tal. En estos cinco años, la actitud de Rafael hacia ella se fue enfriando cada vez más. Al inicio pensó que se debía al carácter de Rafael, y que por eso le costaba verla como madre.
—Déjate de teatro, Rafael. Si no tuviera certeza, no habría venido. En el Grupo Firax pasan demasiadas cosas y todos tienen los ojos puestos en él, ¿cuántos escándalos más piensas armar?
Yolanda lo increpó a gritos, con el rostro encendido de furia. A Natalia ya la habían dejado abandonada; en este momento no se sabía si estaba viva o muerta. En los medios, todos decían que el Grupo Firax mandó a alguien a sacarla y montó toda esa fuga como un teatro.
Dentro y fuera del círculo no se hablaba de otra cosa; hasta el escándalo de Camila pasó a segundo plano frente a la fuga de la cárcel y la presunta muerte de Natalia.
Si en este momento al Grupo Firax le sumaban otro problema, otro rumor turbio, sería un golpe mortal para la familia Cisneros.
No le creía. Era imposible que no le importara nada.
—Si mi madre todavía recuerda que debe cuidar la imagen del Grupo Firax, debería dejar de cometer una y otra vez actos que lo perjudican. —La mirada de Rafael se afiló y la ira contenida amenazaba con desbordarse en cualquier instante.
—Señor Cisneros, la señora Yolanda… ¿ya lo sabe?
Rafael, con el semblante helado y sin asomo de gesto, soltó un “hm”. A Ricardo le sorprendió que se hubiera enterado tan pronto.
—¿Entonces seguimos con la investigación, o…?
—En este mundo todavía no hay nadie que pueda amenazarme. Quiero ver qué se atreve a hacer. —Rafael se puso serio y se aflojó la corbata.
Ricardo se sorprendió. En los últimos años, la relación entre el señor Cisneros y la señora Yolanda nunca fue buena. Quizá, por este asunto, terminaran rompiéndose de un momento a otro.
No se atrevía ni a imaginar lo cruel que sería tener que elegir entre la señora Yolanda y la señora Vanessa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....