Capítulo 530
Rafael no pareció notar el cambio sutil en ella y sonrió apenas.
-Bien.
Después de decirlo, le acomodó los mechones sueltos sobre la frente, se enderezó en el asiento, encendió el motor y arrancó.
Durante el camino casi no conversaron. Rafael no tardó en llevarla a un restaurante de comida picante. En Cartaluz, los restaurantes de comida picante escaseaban.
Pero este era de los mejores de la zona, tanto por su fama como por su sabor. Después de que el mesero los llevó a la mesa, Rafael dejó que Vanessa pidiera los platillos.
Vanessa estaba inquieta, pero de cualquier manera mantuvo la calma y terminó de ordenar.
No quería perder tiempo, así que tomó la iniciativa.
-El Corporativo Zarza ya detuvo su ataque contra el Grupo León. Eso seguro ya lo sabes. - Vanessa estaba sentada frente a él, mirándolo directamente.
Rafael suavizó la mirada con una sonrisa cálida y habló con un tono dulce y ligero.
-Me acabo de enterar. Confiaba en que podrías manejarlo, y los hechos lo demostraron.
Vanessa, eres extraordinaria, mucho más capaz de lo que imaginaba.
Vanessa lo miró fijamente y le dedicó una sonrisa ambigua.
-¿En serio? Entonces tengo que agradecerte la guía que me diste hace un tiempo, porque si no, quizá hasta hoy seguiría dudando de mí misma, desgastándome.
Lo decía en serio. Sin Rafael, no sería la mujer que era ahora. Él por fin notó que algo raro pasaba con ella y su expresión se volvió seria.
-Vanessa, ¿hay algo que te tenga molesta? ¿Es lo del abuelo?
Al escuchar esa frase, Vanessa se desanimó. A juzgar por eso, Rafael no pensaba sincerarse con ella sobre lo de Octavio.
-No, solo que hoy tuve mucho trabajo y estoy cansada.
Vanessa tomó el vaso frente a ella, bebió y preguntó fingiendo desinterés.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio