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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 567

—Ya puedes quitarte el yeso en estos días, ¿o piensas seguir así para siempre?

Bianca cayó en la cuenta. Así que se refería al yeso.

—No, no es eso, hace rato que quería quitármelo. En unos días te busco para que me lo quites.

—Bien. Ya vete a descansar.

Sergio asintió, apartó la mirada y se fue. Entonces las puertas del ascensor volvieron a cerrarse. Bianca recordó cómo se veía hacía un momento y le pareció elegante, con un encanto muy particular.

Estaba guapísimo. Sobre todo esa mirada risueña; era de las que se quedan grabadas en la memoria y atrapan sin remedio. Margarita, de pie detrás de ella, la observó un buen rato y dijo con una sonrisa pícara:

—El doctor Villalobos sí que es buen partido. Guapo y, además, atento.

Bianca sonrió con cara de boba.

—¿Verdad que sí? Guapo y atento.

—Quién sabe si está soltero. La que se quede con el doctor Villalobos va a ser muy feliz, señorita Bianca, ¿no cree?

—Soltero, está soltero…

Bianca se detuvo, volteó y vio a doña Margarita mirándola con ojos burlones. Se sonrojó un poco.

—Si le gusta el doctor Villalobos, señorita Bianca, no estaría de más que se animara. Un hombre tan bueno seguro va a tener a muchas muchachas detrás, y si se tarda, se lo van a quitar.

Vanessa había contratado a Margarita para que atendiera a Bianca y se encargara de sus comidas; era buena persona, muy honesta y trabajadora.

La cuidaba con esmero y, de tanto convivir, ambas ya se habían encariñado.

Pero a Bianca no le gustaba que nadie se metiera en sus asuntos. Sonrió y no le siguió la conversación.

Al final fue Leandro quien, al verla enferma, no tuvo corazón para seguir reprochándole y lo dejó pasar.

—De cualquier forma, ya atrapamos a todos los que conspiraron contra el maestro. Es probable que los Cisneros hayan movido sus contactos y hayan retirado todas esas noticias. Estos dos días hay un caos enorme dentro de Grupo Firax; hasta el abuelo Antonio tuvo que intervenir para calmar a la junta directiva.

A Vanessa le tenía sin cuidado lo que pasara con los Cisneros. Lo que ella quería era venganza, que Yolanda y los suyos pagaran el precio.

Aunque toda la familia Cisneros tuviera algo en su contra, no le importaba; aunque Rafael la odiara, no se arrepentiría de haberlo hecho.

—Ahora las pruebas son contundentes. Esa noche, decenas de millones de personas lo vieron todo en la transmisión en vivo, y la policía, bajo presión, va a resolver el caso lo antes posible. Con que yo logre mi objetivo, me basta. —Vanessa mantenía el gesto sereno, pero su mirada ardía con una determinación inquebrantable.

Leandro sabía todo por lo que ella había pasado; Vanessa ya había madurado, así que no se preocupó demasiado.

—No te preocupes por el departamento de investigación y desarrollo, yo me encargo de supervisar todo. Estos días tú dedícate con calma a recuperarte.

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