Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1025

Vanessa se puso de pie a toda prisa y salió de la oficina. Fue por Daniel y salieron juntos rumbo al departamento de Natalia.

Una vez en el auto, Vanessa le envió un mensaje a Rafael para avisarle que no fuera a recogerla porque volvería más tarde por su cuenta.

Al ver el mensaje, Rafael se preocupó y la llamó para saber qué ocurría.

—¿Pasó algo?

Vanessa le contó que iba en camino a ver a Natalia.

—Yo también voy para allá —dijo él.

Vanessa no puso ningún reparo. También llevaba guardaespaldas. Natalia le había contado que en los últimos dos días alguien no dejaba de tocar el timbre.

Sin embargo, en la pantalla del videoportero no se alcanzaba a ver quién estaba afuera. Al principio no dijo nada porque pensó que era una equivocación de puerta. Pero unos instantes antes volvieron a tocar el timbre.

Asustada, Natalia decidió llamar a Vanessa. En menos de veinte minutos, Vanessa llegó al lugar. Al reconocerla, Natalia abrió la puerta enseguida.

Se abalanzó sobre Vanessa y la abrazó.

—¡Por fin llegas! Casi me muero del susto.

Vanessa se quedó perpleja unos segundos. Dada la relación entre ambas, un abrazo tan repentino resultaba de lo más extraño. Vanessa la apartó.

Luego les ordenó a sus guardaespaldas que revisaran las cámaras de seguridad. Dos de ellos se quedaron apostados afuera de la puerta, mientras que otros dos entraron con Vanessa para protegerla, uno a cada lado.

—Toma un poco de agua primero.

Daniel sirvió un vaso de agua tibia, se lo entregó a Natalia y aprovechó para llevar a Vanessa a un lado.

—Señorita, ¿por qué la buscó a usted?

—¿No será que...?

Daniel la miraba con recelo. Natalia también tenía su número de teléfono; aun así, no lo buscó a él, sino precisamente a Vanessa. Era inevitable que Daniel sospechara.

Vanessa entendía con claridad a qué se refería y miró hacia el sofá donde estaba sentada Natalia.

—Esperemos a ver qué pasa. Primero hay que investigar.

Daniel asintió.

Al terminar de beber el agua, Natalia miró a Vanessa. La miró con ojos suplicantes; se veía muy frágil y desvalida. En contraste con su arrogancia habitual, ahora estaba irreconocible.

—Vanessa... —la llamó Natalia con voz temblorosa.

Vanessa se acercó a ella.

—Ya pasó todo, no te preocupes. Piensa con calma. ¿A qué horas vino esa persona? ¿Le viste la cara?

Capítulo 1025 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)