Tras enviar el mensaje, Bianca fue directo a la sesión de fotos. Mientras tanto, Sergio hacía la ronda con Andrea.
El celular sonó al recibir una notificación. Apenas lo desbloqueó, la enfermera palideció. Un paciente acababa de sufrir un paro respiratorio.
Al ver la situación, Sergio dejó el celular sobre el mostrador a toda prisa y comenzó a practicarle reanimación cardiopulmonar. Andrea retrocedió dos pasos. Alcanzó a ver el celular sobre la mesa, donde aparecía una notificación de Bianca.
Abrió el mensaje:
“Me acabo de enterar de que fuiste tú quien intervino para solucionar los comentarios negativos y los rumores sobre mí en internet. Antes no tuve una buena actitud contigo. ¿Cuándo tienes tiempo libre? Me gustaría invitarte a cenar para agradecértelo. ¿Te parece bien hoy a las ocho de la noche?”
Al terminar de leer, Andrea sintió celos y rencor. Tras pensarlo un segundo, borró el mensaje a toda prisa y regresó a la pantalla principal. Luego se acercó a ayudar a Sergio.
La enfermera notó lo que hacía. La miró con curiosidad, pero no le dio mayor importancia. El paciente recuperó el ritmo cardíaco.
Tras dejar todo bajo control, Sergio le indicó a la enfermera que mantuviera al paciente bajo vigilancia. Solo entonces tomó el celular. Revisó los chats, pero no vio ningún mensaje nuevo.
Sin embargo, recordaba con claridad que la notificación había sonado antes de la emergencia del paciente.
—Sergio, ¿qué pasa? —preguntó Andrea al notar el desconcierto con que él miraba la pantalla.
Sergio le dirigió una mirada y negó con la cabeza.
—No es nada. —Se alejó con frialdad.
Andrea se puso seria y apretó los puños en silencio. Hacía unos instantes, no solo había visto el mensaje de Bianca, sino que también había advertido que Sergio había tomado la iniciativa de escribirle. Lo peor era que, a pesar de que Bianca ni siquiera le había respondido, él insistió y le mandó varios mensajes seguidos.
Normalmente, cuando ella le escribía a Sergio, él era un hombre de pocas palabras que apenas respondía con monosílabos o simplemente no se molestaba en contestar.
¿Entonces por qué era tan insistente con Bianca?
Ni siquiera parecía el hombre distante y reservado de siempre.
—Doctora Estrada, ¿está bien? —preguntó la enfermera con preocupación.
—Estoy bien. —Andrea le sonrió con amabilidad.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....