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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 597

Capítulo 597

Vanessa entrecerró los ojos.

—¿Qué apostamos?

—Si mi información es correcta y usted logra ganar la licitación de los terrenos, quiero que me presente ante la junta directiva. Y si me equivoco, dejaré Grupo León y la compensaré.

Vanessa se sorprendió. La apuesta era demasiado grande. Federico la vio reflexionar, pero sonrió con calma y seguridad. Vanessa lo pensó un momento y, arqueando una ceja, lo miró de reojo.

—Señor Serrano, cuando la confianza se excede, se llama soberbia.

—Eso depende de cómo lo vea.

Y dicho esto, Federico sacó una hoja doblada y la dejó sobre la mesa, frente a Vanessa. La abrió, la leyó y no pudo evitar mirarlo con asombro.

La información escrita en la hoja no coincidía del todo con la que ella tenía, pero a la vez encajaba de un modo asombroso con las

conclusiones a las que ella había llegado.

—Señorita...

Federico se irguió, alzó la muñeca y miró su reloj.

—Tiene hasta el final del día para decidir si apuesta o no.

Vanessa tensó el gesto. Lo vio salir de la oficina y se quedó seria. En cuanto se fue, llamó a Daniel para preguntarle algunas cosas. Daniel se puso a pensar con seriedad.

—En todos estos años que el señor Serrano lleva en la empresa, desde que el director ejecutivo lo trajo de vuelta, el negocio ha crecido a ojos vistas y le ha dado buenas ganancias al corporativo. En teoría, sí tiene méritos de sobra para entrar a la junta. Y recuerdo que el director ejecutivo mencionó este asunto antes, aunque solo sabremos los detalles exactos cuando despierte.

Vanessa cavilaba con el ceño tenso; le costaba aún más tomar una decisión. Pero, en comparación con Federico, ni el director Marco Peralta ni el subsecretario Quintana eran de fiar.

Si esos dos podían tenderle una trampa a ella,

también se la tenderían a otros.

—Investiga un poco más. Hay que ser doblemente prudente con esto —ordenó Vanessa, y se levantó.

No podía decidir a la ligera; tenía que evitar que alguien la manipulara.

—Bien.

Cuando terminó de dar las instrucciones, salió; tenía que ir a comer con sus tíos o llegaría tarde.

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