Capítulo 669
AVanessa se le heló la sangre. ¿Édgar se había retractado? ¡No!
Era poco probable. Pero solo sabría qué había pasado cuando fuera a la delegación.
—Señor Zárate, debería ocuparse de lo suyo. Si vamos a sacar trapos al sol, su familia es mucho peor.
¿Cómo había conseguido Camila los datos reales del accidente de auto de su madre, años atrás? No hacía falta pensarlo mucho para saber que los Zárate habían movido los hilos. Quizás Rodrigo también estaba involucrado.
No quería seguir hablando con él. Colgó y volvió a la habitación.
—Rafael...
Vanessa lo miró durante un largo rato, y él supo que algo pasaba.
—¿Tienes que irte?
Vanessa soltó una risita y asintió. Se acercó al abuelo Roberto y le habló con dulzura.
—Hubo un pequeño problema con un proyecto. Voy a resolverlo.
—¿Qué problema? ¿Es grave? Que se encargue el señor Serrano, no tienes que hacer todo tú misma.
—Es un proyecto que yo comencé, lo tengo claro. Y si voy a dirigir la empresa, mejor hacerme cargo en persona.
Roberto la vio más madura. Aquella niña que antes solo huía de todo, después de todo lo vivido, se había vuelto sensata y madura. Pero no lograba alegrarse del todo; aun así, verla más fuerte lo reconfortaba.
—Está bien, si lo dices así... Me alegra mucho que pienses de esa manera. Pero, ante todo, cuida tu salud. No te canses demasiado. Y quiero que seas feliz. Si dirigir la empresa te estresa mucho, déjaselo a Federico y solo échale un ojo de vez en cuando.
Roberto no dejaba de darle consejos, por miedo que Vanessa no estuviera bien. En su cara bondadosa se le notaba toda la preocupación.

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