Capítulo 298 El tono de Rafael no era ni demasiado alto ni demasiado bajo, pero suficiente para llegar a los oídos de los presentes.
Vanessa se quedó callada, sacudida en su interior.
La mirada se le clavó en él: los rasgos marcados y apuestos de ese hombre la deslumbraron. Y algo en ella se encendió.
Eso era lo que la atraía de él. Sin importar el lugar ni a quién tuviera enfrente, siempre la protegía.
Una y otra vez le daba esa sensación de saberse querida, de sentirse a salvo bajo el cuidado de alguien.
La cara de Ernesto se ensombreció de manera visible.
—¿Su esposa?
—¡Su esposa! ¿El señor Cisneros se casó?
—Esperen, yo escuché que Vanessa tuvo un compromiso con Alexis.
—No te equivocas, eso es lo que pasó.
—Por donde se lo vea, Rafael no parece el tipo de hombre capaz de hacer algo tan absurdo como involucrarse con la ex de su hermano.
Los murmullos se extendieron entre los invitados.
Vanessa, al escucharesas voces, cayó en la cuenta de lo ridículo que había sido su apasionado interés por Alexis. Sin quererlo, se había convertido en un obstáculo para que ella y Rafael pudieran estar juntos en el presente.
—Abuelo, Rafa solo está bromeando.
Camila estaba pálida. Con una sonrisa forzada, se acercó a Rafael.
—Rafa, ya basta, hay mucha gente mirando.
Él la miró de reojo con una expresión calmada.
—Es la verdad.
Un murmullo de asombro recorrió la sala, Camila apretó los labios con fuerza y bajó la voz.
—Es el cumpleaños de mi abuelo; no me hagas quedar mal.
Rafael respondió con un tono seco: —Ese es tu problema.
—Te lo ruego.
Los ojos de Camila, colmados de angustia, brillaron con lágrimas mientras lo miraba, implorante. Aunque hablaba muy bajo. Vanessa estaba ahí, a su lado, y lo escuchó todo con claridad. Resistió el impulso de mirar a Rafael.
—El banquete está por comenzar; espero no haber afectado el ánimo de nadie.
Un murmullo de alivio recorrió a los invitados.
—Ya decía yo que era imposible; alguien como el señor Cisneros no haría algo tan impulsivo como estar con la ex de su hermano.
—Todo el mundo sabe que la señorita Zárate lo ama con toda el alma; además, hacen muy buena pareja.
—Tampoco hay que verlo así: entre las familias Cisneros y León ya había un compromiso, la unión entre ellos es algo natural.
—Dicen que el compromiso entre Alexis y Vanessa nunca tuvo nada serio detrás; si no había sentimientos reales, dejarlo para elegir a Rafael es razonable.
—Claro que sí. Y también escuché que Alexis y la muchacha que criaron en casa tenían algo...
—En fin, jes imposible! El señor Cisneros no va a ignorar a la señorita Zárate, que es perfecta, para elegir a una señorita de buena familia que no sabe hacer nada. ¿Quién no sabe que la señorita Zárate es ingeniera con posgrado en el extranjero?
Los invitados miraban a Vanessa con expresiones extrañas, como si ella fuera el hazmerreír de la noche. Rafael recorrió a todos con una mirada letal.
—¿Les gusta tanto el chisme? ¿Por qué no se dedican a eso?
Las palabras encerraban una clara amenaza. Los presentes enmudecieron, intimidados por él.

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