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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 82

Capítulo 82 Ante el tono de Rafael, la mente de Vanessa voló a los recuerdos tres años atrás.

Aquella noche celebraban el cumpleaños de Alexis.

Natalia aún no se iba del país y aprovechó la oportunidad para emborrachar a Vanessa; casi lo consigue.

En medio de su mareo, ella confundió a Rafael con Alexis. Se le colgó encima y, mientras pegaba su cara a la de él, balbuceaba un montón de estupideces por el alcohol.

Como entonces era muy joven, aunque Vanessa salía con Alexis, lo máximo que hacían era tomarse de la mano; nunca habían pasado de ahí.

Pero esa noche, estuvo extrañamente atrevida. No dejaba de pedirle abrazos a Rafael pensando que era su novio, y comenzó a darle besitos en la mejilla, uno tras otro.

Después se besaron en los labios. Ese fue el primer beso de Vanessa...

También esa misma noche ocurrió algo muy grave en la familia Cisneros.

Fue tan serio que, poco después, Rafael y Natalia se fueron al extranjero uno tras otro. Así, sin darse cuenta, pasaron tres años.

*** Vanessa volvió a la realidad y se sintió apenada por un momento. Bajó la mirada y explicó en voz baja:

—Lo de esa noche no fue a propósito...

—No te preocupes.

La mano de Rafael, que descansaba en su espalda, presionó con un poco más de fuerza. Su aliento cálido le rozaba la oreja.

—Ahora estamos casados, así que podemos hacer lo que nos corresponde.

Vanessa se quedó perpleja mirándolo. Sus cuerpos estaban tan juntos que podía sentir el calor del otro a través de la ropa; su pulso se aceleró de nuevo.

Últimamente sentía que el corazón se le salía a cada rato, así que decidió ignorar el comentario.

—Se supone que es un matrimonio falso. No tenemos por qué hacer esas cosas.

Mientras hablaba, Vanessa puso sus manos sobre el firme pecho de él para intentar apartarlo.

La mirada de Rafael se volvió más profunda y la sujetó con más firmeza contra su cuerpo.

—¿Ya olvidaste lo que te dije?

Vanessa lo miró con confusión, y entonces lo escuchó decir:

—Te dije que, si nos casábamos, tendríamos que actuar como una pareja de verdad en todo sentido.

Al escucharlo hablar con tanta franqueza, Vanessa se quedó sin respuesta.

Él se quedó mirándola fijamente un momento, sonrió de lado y le dio un cariñoso apretón en la nariz antes de salir de la habitación.

Pasaron dos días y llegó la fecha en que Vanessa debía firmar su contrato con Medios Vanguardia.

Al llegar a las oficinas, la recibió la gerenta Susana Franco, una mujer de unos treinta años que, aunque no poseía una belleza impactante, tenía un trato muy amable.

Tras revisar algunos detalles de rutina, firmaron el documento. Susana fue muy educada y atenta durante toda la reunión.

Vanessa se llevó una excelente impresión. Susana le comentó que tenía veinte días para entregar el borrador final; ella aceptó y se retiró de la empresa.

Apenas iba saliendo por la puerta principal del edificio cuando recibió una llamada de Bianca. Su amiga sonaba muy emocionada.

—¡Vane, rápido! Revisa el foro de la Universidad de Cartaluz, ¡hay una sorpresota!

Sin colgar la llamada, Vanessa abrió el enlace del foro. En la página principal aparecía un anuncio enorme que decía: "Le pedimos una disculpa sincera a Vanessa" Al ver su nombre, entró por curiosidad y se reprodujo un video donde varias personas se disculpaban una por una.

Eran los mismos que habían inventado rumores sobre ella y que la habían atacado de forma tan grosera durante la recaudación de fondos.

Después de ver el video, no sintió nada especial.

Cerró la página y siguió hablando con Bianca.

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