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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 81

Capítulo 81 Bianca se sentía muy culpable. Al otro lado de la línea se escuchaba mucho ruido, como si estuviera trabajando y hubiera aprovechado un descanso para llamarla.

Vanessa sonrió para tranquilizarla.

—No puedes protegerme siempre. ¿Qué tiene de malo que ahora me toque cuidarte?

Bianca sollozó un poco, muy conmovida, y luego empezó a insultar a Alexis.

—Ese imbécil de Alexis está ciego. Natalia lo trae como perro y no se da cuenta de nada. Perdió a una novia increíble por su culpa, jy ahora esa novia es su cuñada! ¡Vaya que se va a arrepentir!

Vanessa ya ni siquiera pensaba en eso. Respondió con tranquilidad:

—No sé si él se va a arrepentir o no, pero yo estoy segura de lo que hice.

Para ella, Alexis había dejado de existir el día que no llegó a la cita en el registro civil. Sin embargo, todo el cariño que alguna vez le tuvo ahora le servía para esforzarse y ser una mejor versión de sí misma.

Siguieron hablando unos minutos hasta que el asistente de Bianca le avisó que debían seguir con la sesión de fotos. Le dijo a Vanessa que se verían en cuanto regresara y colgó rápido.

A las dos de la tarde, Rafael pasó personalmente por Vanessa para que le dieran el alta y la llevó de regreso a la mansión de la Sierra.

Todavía le dolía un poco el costado. Tenía un moretón morado en la zona donde la patearon que tardaría varios días en quitarse. Tenía que descansar.

En cuanto llegaron a casa, Vanessa se fue a la recámara principal para bañarse, mientras que Rafael entró al despacho para atender pendientes del trabajo.

En ese momento, recibió una llamada de Ricardo.

—Señor, localicé a la chica que sufrió el acoso en ese entonces. Ya confirmé todo: en realidad la señora fue quien la ayudó y no tuvo nada que ver con las agresiones.

Ricardo añadió:

—Las verdaderas responsables fueron Natalia, Karla y otras compañeras.

—Sigue con el plan —ordenó Rafael.

—Entendido.

Vanessa traía un camisón de seda negro que resaltaba su figura. Su piel blanca se veía un poco rosada por el agua caliente, lo que hacía que se viera todavía más atractiva. El olor limpio que desprendía puso a Rafael bastante nervioso.

Notó lo intenso que la miraba y sintió que el corazón se le aceleraba. Intentó negarse.

—No hace falta, en unos días voy a estar bien.

Trató de pasar por un lado para irse a la cama, pero Rafael la sujetó de la muñeca. Sintió el calor de su mano sobre su piel y Vanessa se puso muy tensa.

Volteó a verlo y sintió nervios.

—¿Qué...? —iba a preguntar, pero Rafael no la dejó terminar.

Él la tomó por la cintura y la atrajo con fuerza hacia su pecho. Luego se inclinó y, con un susurro que le erizó la piel, le dijo al oído:

—Vanessa, ¿todavía recuerdas lo que pasó esa noche hace tres años?

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