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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 954

Bianca sintió dolor al mirar su expresión; pareció entender algo.

—¿Aclarar qué?

Miró fijo a los ojos de Sergio; aun a través de los lentes, se percibía su frialdad. Sergio tragó saliva. Tras una pausa, dijo con voz ronca:

—Aclarar que no eres ninguna amante, solo mi amiga.

Bianca se rio con desprecio. En su cara, encendida por el alcohol y aún hermosa, predominaba la burla:

—¿Amigos? No creo que seamos amigos.

Sentía como si le clavaran agujas en el pecho; el corazón se le retorcía con un dolor lacerante.

—Doctor Villalobos, cuando aclares todo, por favor no me sigas buscando. Será mejor que no nos volvamos a ver.

Bianca tenía los ojos enrojecidos y se veía aturdida por el alcohol. Sin embargo, su semblante era tajante, más frío que cada una de sus palabras.

—Después de conocernos tan bien, ¿ni siquiera podemos ser amigos? —Sergio frunció el ceño.

Bianca levantó la mirada y lo miró con frialdad unos segundos; la curva burlona de sus labios se desvaneció.

No quiso decir nada más y caminó hacia la habitación.

—Por favor, cierra la puerta al salir.

Su silueta, alta y delgada, se veía altiva. Poco después, la puerta de la habitación se cerró. Sergio tragó saliva y bajó la mirada. La luz del techo caía sobre él, dejando en sombras la expresión de su cara.

Bianca se apoyó de espaldas contra la puerta y alzó la cabeza para contener las lágrimas que le quemaban los ojos.

Cuando escuchó afuera el sonido de la puerta al cerrarse, rio con amargura y sintió un dolor intenso en el pecho.

Las lágrimas le rodaron por las mejillas. Aun así, sonrió y se las secó con fuerza. Al final, todo era igual.

Todo era lo mismo.

***

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