Bianca quedó confundida por un momento. Aparte de Vanessa, Sergio era la primera persona que la protegía de esa manera. Pero enseguida recuperó la lucidez.
—No hace falta. Ya interviniste en este asunto; me encargaré del resto.
Temía cometer una tontería.
Temía enamorarse.
En cuanto el auto se detuvo, Bianca abrió la puerta y bajó. No había dado ni dos pasos cuando Sergio le sujetó la muñeca.
—¿Por qué me evitas tanto?
Bianca alzó la cara y se encontró con la mirada inquisitiva de Sergio. Él, habitualmente sereno, parecía dolido, como si ella lo hubiera abandonado.
—No te estoy evitando.
Bianca retiró la mano y se frotó la muñeca adolorida. Sergio se rio:
—Vaya que sabes mentir con descaro. Tienes tantas ganas de escapar de mí, ¿y todavía dices que no?
Bianca enmudeció de indignación, sin saber cómo expresarla.
—Admito que antes tuvimos cierta intimidad, pero solo fue eso; no somos pareja. Te debo un favor por lo de hoy. En cuanto a lo demás, será mejor que mantengamos la distancia.
Tras dejar en claro los límites, Bianca volvió a darse la vuelta para irse. Sergio intentó seguirla, pero su celular comenzó a sonar. Era una llamada del hospital.
Se detuvo en seco.
Siguió a Bianca con la mirada mientras ella se alejaba. Tras dudar unos segundos, regresó al auto y condujo al hospital. Al verlo volver, Andrea, vestida con una bata blanca, se acercó a recibirlo.
Parecía confundida.
—¿No tenías el día libre? ¿Por qué viniste al hospital?
—Pasó algo.
Sergio no detuvo el paso; entró de prisa al ascensor y subió. En cuanto Sergio se fue, la expresión confundida de Andrea dio paso a una sonrisa triunfal. De la habitación salían sollozos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....