Le entregó la carta a Estefanía.
—He cumplido el último encargo del señor Benicio.
—Gracias. —Estefanía tomó el sobre. Al ver escrito «Para Estefanía» en español sobre el papel, le faltó valor para abrirlo.
Gilberto le tomó la mano.
—Si no quieres leerla ahorita, no la abras.
—¡Nunca la voy a abrir! —exclamó Estefanía, sintiendo una oleada de rencor amargo en el pecho.
—Está bien, entonces no la abras. —Gilberto apretó su mano, hizo una pausa y comenzó a hablar en voz baja—: Tuvo la misma enfermedad que su padre, solo que a él se la detectaron antes. Cuando tuvo aquel accidente de coche, ya le habían diagnosticado el padecimiento...
Gilberto la miró y, al ver que ella no mostraba expresión alguna, le apretó la mano con más fuerza.
—Él me suplicó que no te dijera nada. Ni que había perdido las piernas, ni que estaba enfermo. Me pidió que no te contara nada. Se escondió y estuvo en tratamiento durante dos años, pero al final no pudo escapar del destino de esa enfermedad. El año pasado, debió sentir que se le acababa el tiempo, porque insistió en venir a Irlanda. Al poco tiempo de llegar, entró en coma. Lo interné en terapia intensiva; estuvo ahí más de un año y ayer falleció.
El cerebro aturdido de Estefanía logró rescatar dos momentos clave de aquel relato: entró en coma el año pasado y murió ayer, un año después...
De pronto, pareció entender algo.
Con razón...
Con razón Agustín le resultaba tan familiar.
Con razón Estefanía había terminado con Agustín al final.
Con razón, cuando lo vio en sueños ayer, Agustín tuvo esa reacción tan extraña.
«Si hay otra vida, de verdad espero poder esforzarme para ayudarle a cumplir todos sus deseos».
—Ja, ja... —Volvió a reír, con los ojos escociéndole por el llanto.
—Fani. —Gilberto le acarició el cabello—. No te pongas así. Primero, Benicio desapareció de tu vida justamente porque no quería que sufrieras por él. Segundo, no le debemos nada a Benicio. Tú y él están a mano.
¿A mano? ¿De verdad?

En lugar de que te aflijas, prefiero que me odies para siempre.
Ódiame, Estefanía. No merezco tu perdón, ni tengo vergüenza para pedírtelo.
Mira, tanto daño te hice que ni el cielo pudo soportarlo: me castigó con la enfermedad y me sacó temprano de este mundo.

Fani, ¿me dejas llamarte así una última vez, como si fuera de la familia?

Adiós, Fani.
Atentamente: Beni.»
La carta estaba fechada en el invierno de hace tres años, cuando la nieve cubría Irlanda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....
El final deja muy mal sabor de boca… iba tan bien y perdió para mí todo con ese cierre...
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...