Por la tarde, Estefanía se presentó puntual al ensayo en el teatro, como si nada hubiera pasado.
Nadie sabía que en sus oídos resonaba una voz, repitiéndose como un disco rayado:
«Me llevé toda la mala suerte conmigo. El resto de tu vida solo tendrás salud, alegría y felicidad».
«Fani, sé valiente y camina hacia adelante. No vuelvas a voltear, ¿de acuerdo?».
«Adiós, Fani».
Al terminar el ensayo, agotada y tirada sobre el escenario, escuchó a su propia voz interior responder: «Está bien, adiós. Seguiré adelante, sin mirar atrás».
Prometió no volver a mirar, no volver la vista atrás, y Estefanía cumplió su palabra. Al finalizar las funciones, regresó con Frida y las demás.
Más adelante, empezó a viajar a Irlanda casi cada año, a veces en verano, a veces en invierno. Siempre iba a Dublín para asistir a eventos de intercambio y luego se marchaba.
Sabía que una vez hubo un copo de nieve que cayó en Dublín y que ya se había desvanecido en silencio.
Que así fuera, entonces.
Como él dijo, que las cuentas pendientes se terminaran con el deshielo de esa nieve, sin que hubiera nada más después.
Su familia solo notó que Estefanía ya no sufría esos episodios donde dormía por días enteros sin despertar, y se alegraron mucho por ella. No sabían que, en realidad, ella ni siquiera había vuelto a visitar aquel otro mundo en sueños.
Tal parecía que tras esa frase de «todas las cuentas quedarán saldadas», realmente todo había terminado.
Ella pensó que la vida seguiría así: tranquila, saludable y feliz. Pero cuatro años después, en verano, cuando brotaron los primeros capullos de las caléndulas que su tía había plantado en el jardín, Estefanía volvió a entrar en ese otro espacio-tiempo a través de un sueño.
Esta vez, apareció en un hospital.
Había un reloj digital en la central de enfermería. Al pasar flotando, checó la fecha y, al ver los números, sintió como si le hubieran dado un golpe en la frente.
Era exactamente el día en que, en el otro mundo, había salvado a un Benicio borracho.


Cuando el Benicio del otro mundo murió, ella lloró y rio, y luego optó por la indiferencia, cantando y riendo sin volver a mencionarlo.
Pero en este momento, esa figura irrumpió de nuevo en su vista, lastimándole los ojos.
Si era un sueño, si ella era solo una sombra, ¿por qué dolía tanto?
—Por fin llegaste —dijo él de repente, y al terminar la frase comenzó a jadear débilmente.
Estefanía se quedó pasmada.
Miró a los lados. ¿Le hablaba a ella?

Estefanía confirmó entonces que, efectivamente, le estaba hablando a ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....
El final deja muy mal sabor de boca… iba tan bien y perdió para mí todo con ese cierre...
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...